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Museo Arqueológico de Sevilla

Museo Arqueológico de Sevilla

Seguimos nuestro viaje por los museos arqueológicos de Europa que he podido visitar personalmente durante mis viajes. El objetivo de esta sección es principalmente entender cuál es el presente, el futuro y la evolución de los museos arqueológicos. Podéis encontrar todas las entradas relacionadas con esta temática pinchando aquí o buscando el tag MUSEO en el Blog.

En la entrada de hoy hablaremos sobre el Museo Arqueológico de Sevilla. El museo se alberga en el pabellón de Bellas Artes, en la Plaza de América o Plaza de las Palomas, frente al Pabellón Mudéjar y junto al Pabellón Real, ubicado a su vez en el interior del Parque de María Luisa.

Historia del Museo

La colección del museo empezó a crearse al final del siglo XIX cuando nació una colección pública de antigüedades tras las excavaciones realizadas en la ciudad romana de Itálica. En un primer momento se decidió alojar la colección en el antiguo convento de la Merced. En el 1942 se trasladó la colección al lugar que actualmente es la sede del Museo, el pabellón de Bellas Artes creado por Aníbal González para la exposición Iberoamericana del 1929. En la actualidad el museo está compuesto por 36 salas que se distribuyen en planta sótano, planta principal y primera planta donde encontramos las salas de exposición temporales, el salón de actos y la biblioteca.

La planta Sótano

La visita al museo empieza por la planta sótano dedicada a la prehistoria y protohistoria de la provincia de Sevilla y de las zonas a su alrededor. En las diez salas podemos ver los testimonios materiales de las distintas sociedades que habitaron los territorios de la actual Andalucía, centro meridional en las épocas de la prehistoria y la protohistoria.

Podemos encontrar reproducciones y material original como El tesoro del Carambolo, el Tesoro de Ébora y el Tesoro de Mairena. También encontramos numerosos repertos de la prehistoria y protohistoria como ídolos, estelas, cerámicas y restos animales varios.

La planta baja

La planta baja con dieciocho salas, recoge repertos desde la época romana, la antigüedad tardía y la Edad Media hasta concluir con la Edad Moderna. Los fondos de época romana proceden fundamentalmente de las excavaciones de Itálica y tienen una datación entre el I-II siglo d.C., aunque también hay algunas piezas encontradas en los yacimientos de la provincia y dos estatuas italianas donadas por los Duques de Medinaceli.

En el museo podemos encontrar también una colección de material visigodo e islámico muy interesante aunque menos numeroso que la colección de época romana.

Impresiones Personales

El Museo Arqueológico de Sevilla seguramente merece una visita para todos los amantes de la arqueología y de la historia. Con un fondo de casi 60.000 piezas, es uno de los museos más completos de España por la calidad de su repertos de época romana. El marco del museo, ubicado en el Parque de María Luisa y en el interior del pabellón de Bellas Artes creado por Anibal González, es único y solo por eso es seguramente merecedor de una visita.

El recorrido del museo se  hace muy ameno empezando por  la planta sótano dedicada a la prehistoria y la protohistoria. Luego podemos continuar nuestra visita en la planta baja pasando por la época romana, visigoda, islámica y moderna. El museo nos propone varios recorridos alternativos por áreas temáticas y por periodo histórico.

En general la visita al museo es muy agradable y aconsejable para todas las personas que son amantes de los museos de colecciones con gusto de anticuariado (ya sabéis que no soy un gran amante de este tipo de museos, aunque en este caso la visita resultó muy agradable). Aconsejable en términos de arqueología y en particular de la arqueología romana de época imperial I-II siglo d.C.

Tal y como ocurre en otros museos mediterráneos, se da un exceso de personal de seguridad. En mi opinión, da sensación de intranquilidad y perturba la agradable visita al museo. Creo que sería mucho más positivo contar con más personal formado en historia y arqueología que proporcionase una experiencia mucho más amena y enriquecedora al visitante.

La visita al museo es gratuita para todos los ciudadanos de la Comunidad Europea. Si queréis más información sobre el museo, horarios y servicios, podéis consultar la web oficial del museo pinchando aquí.

Y vosotros amigos lectores ¿habéis visitado este fantástico museo? ¿cuáles fueron vuestras impresiones? Dejádmelo en comentarios o por redes sociales.

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La torre de Hércules el faro más antiguo del Mundo

La torre de Hércules el faro más antiguo del Mundo

La Torre de Hércules es una torre y faro situado sobre una colina de la ciudad de La Coruña, en Galicia (España) en la costa norte de la Península Ibérica. La Torre de Hércules está situada  en un cerro de unos 50 metros de altitud. En sus alrededores se encuentra el Parque Escultórico de la Torre de Hércules. Su altura total es de 57 metros y data del siglo I d.C.. Tiene el privilegio de ser el faro romano más antiguo que se conserva y el único en funcionamiento. Es el tercer faro en altura de España, por detrás del Faro de Chipiona (62 m s. n. m.) y del Faro de Maspalomas (60 m s. n. m.). El 27 de junio de 2009 fue declarado Patrimonio de la Humanidad ​por la Unesco. Hoy en día la torre se se presenta con planta cuadrada consta de tres niveles que se van estrechando hacia la cúspide y el primero de ellos corresponde a la estructura del faro romano. Adyacente a su base, se halla un pequeño edificio romano de forma rectangular.

Leyenda sobre la costrucción:

La leyenda dice que la construcción del mismo se debe a la lucha mantenida por Hércules contra el gigante Gerión, rey de Brigantium. El tamaño de éste, propio de gigantes, le valía para mantener atemorizado a su pueblo, al que exigía en tributo el pago de la mitad de sus posesiones, incluyendo sus hijos. Un día los súbditos decidieron pedir ayuda a Hércules, que retó a Gerión en una gran pelea. Hércules derrotó a Gerión, le sesgó la cabeza y la mandó enterrar. Y para que quedara constancia de su victoria, mandó construir una torre en cuya cúspide debería prender perpetuamente una llama. Cerca del faro fundó una ciudad y como la primera persona que llegó fue una mujer llamada Cruña, Hércules puso a la ciudad este nombre.

Historia del Faro:

La Torre de Hércules fue construida como faro por los romanos, posiblemente hacia finales del siglo I y comienzos del II. De su primitivo aspecto hoy conservamos su interior revestido por un recubrimiento arquitectónico realizado a finales del siglo XVIII. Aún quedan muchas incógnitas sobre el origen y el aspecto primitivo de la Torre de Hércules, pero los datos hasta ahora suministrados y contrastados por la investigación científica (excavaciones arqueológicas, estudio de los paramentos arquitectónicos y de los métodos constructivos y documentación conservada) permiten asegurar que fueron los romanos los constructores del primitivo faro. Por la inscripción conservada al pie de la Torre, sabemos que su constructor fue Gaio Sevio Lupo, arquitecto de la ciudad de Aeminium (la actual ciudad de Coimbra en Portugal). Con los datos actuales disponibles y sin tener certeza absoluta, se atribuye su construcción a la época del emperador romano Trajano que gobernó entre los años 98 y 117 d.C.. La primera constancia escrita del faro es del siglo III de nuestra era. La torre de Hércules sirve de faro durante los siglos de la romanización, hasta que en el siglo V, los ataques normandos obligan a los habitantes de esa población primitiva llamada Brigantia a su abandono, y a refugiarse en el interior.

En el siglo IX se menciona que los normandos, tras invadir Gijón, se trasladaron a un lugar llamado Farum Brigantum o Faro de Galicia.

Es en el siglo XIII cuando Alfonso IX reconstruye y puebla el viejo puerto dándole como nombre Crunia.

Comienzan así unos siglos de prosperidad y crecimiento de la población de Crunia propiciados por el comercio marítimo. Sin embargo la torre de Hércules continua abandonada, utilizándose en el siglo XVI buena parte de sus piedras para construir el castillo de Santo Antón, y las murallas que defenderían la ciudad de los ataques ingleses.

El Consejo de la ciudad, en 1553, prohibió el uso de los restos del faro como cantera y en 1684 se plantea su reconstrucción pero no se realiza. Habrá que esperar hasta el siglo XVIII para ver como la torre recupera su protagonismo y función de faro.

En 1788, por iniciativa del Real Consulado de A Coruña y autorizadas por el rey Carlos III, comenzaron las obras de la restauración de la Torre de Hércules. Estas obras, realizadas por el ingeniero militar Eustaquio Giannini, afectaron principalmente al exterior y a la parte superior de la Torre. En el exterior se revistió el núcleo primitivo romano con un envoltorio de piedra de estética clasicista.  Los trabajos de restauración se completaron en el 1790.

Desde entonces el faro y su alrededor fueron objeto de diversos trabajos de acondicionamiento del entorno para darle el aspecto que hoy en día conocemos.

Observaciones Personales

La torre de Hércules hoy en día es el símbolo de la ciudad de La Coruña y  en el año 2009  recibió el prestigio de entrar en la lista de monumentos Patrimonio de la Humanidad. La visita merece seguramente la pena. Para llegar a la zona más alta la torre hay que subir un total de 242 escalones, pero el esfuerzo merece la pena ya que se divisa una panorámica magnífica de la ciudad y de la costa de La Coruña. Durante la ascensión, paneles informativos muy bien realizados ofrecen noticias sobre la investigaciones y la historia del sitio. Si queréis más información sobre el coste del billete o los horarios de visita de la torre podéis consultar la web oficial del faro aquí

Os recomiendo que si decidís realizar vuestra visita en invierno contéis con ropa de abrigo. Yo hice la mía en Diciembre y puedo asegurar que es una de las visitas más frías que he realizado.

Arqueología Atenas Ciudades Historia

Descubriendo Atenas: La biblioteca de Adriano

La biblioteca de Adriano

Seguimos nuestro viaje descubriendo Atenas, sus barrios y su patrimonio. Si quieres saber más sobre esta sección del Blog te aconsejo leer las entregas anteriores: descubriendo Psiridescubriendo Monastiraky. Hoy hablaremos de la Biblioteca de Adriano. Los restos arqueológicos de la Biblioteca de Adriano están apenas a unos metros de la plaza de Monastiraki, lugar de reunión de Atenienses y viajeros. Desde este lugar y dirigiendo la vista hacia el Acrópolis se pueden ver algunas de las columnas corintias que componían la antigua columnata, enmarcadas por la mezquita Tzisdarakis. La Biblioteca de Adriano es uno de los restos más espectaculares de los yacimientos de época romana que se conservan en Atenas. Todos ellos muy próximos entre sí, como la puerta de Atenea Arkegetis o la Torre de los Vientos, integradas en el conjunto del Ágora Romana.

Historia de la biblioteca:

La Biblioteca de Adriano forma parte del enorme legado que el emperador romano dejó a su paso, no solo por Atenas, sino por buena parte de Grecia. Fue construida como un edificio multifuncional en el año 132 d.C., con unas dimensiones en la planta que, según las fuentes, iban de 118 a 122 metros de largo, por de 78 a 82 metros de ancho.

Fuente www.ancient.eu

Según parece, en su interior se hallaba una considerable colección de libros. Además, desempeñaba las funciones de sala de lectura, centro de reuniones e incluso podría haber albergado una pequeña piscina o estanque, que habría sido sustituido por una iglesia paleocristiana en el siglo V d.C, y otra iglesia bizantina ya en el siglo IX d.C.

Las bibliotecas en la antigüedad no se usaban generalmente como bibliotecas de préstamo sino como lugares de estudio y almacenamiento. Los documentos usualmente eran rollos de papiro (Volumina) que se conservaban en un amplio ambiente rectangular a dos planos (bibliostasio) y se guardaban en armarios de madera (armaria) colocados en nichos en las paredes de la habitación. Las bibliotecas también fueron un lugar para escuchar conferencias y oradores, y discutir asuntos intelectuales con otros visitantes en la tranquilidad del jardín. La Biblioteca de Adriano fue descrita por Pausanias como “el edificio con 100 columnas de mármol frigio, salas con techos pintados, paredes de alabastro y nichos con estatuas en las que se guardaban los libros”.

La biblioteca sufrió varias destrucciones a lo largo de los siglos, la primera de la que tenemos testimonio fue la de los hérulos que dañaron el complejo en el año 267 d. C.

La biblioteca hoy en día:

Como muchas veces ocurre paseando por Atenas o admirando su pasado es fácil perdernos por su pasado arqueológico. La biblioteca de Adriano no es una excepción. Es un lugar emblemático que nos atrapa y nos hace viajar al pasado. Obviamente semejante riqueza se ha ido perdiendo por los expolios y el paso del tiempo. Hoy en día se conserva un conjunto arqueológico impresionante por sus dimensiones, todo ello flanqueado por edificios de otras épocas como la mezquita Tzisdarakis de Monastiraki o la iglesia bizantina de los Santos Apóstoles de la Escaleras.

Para más información sobre horario, precio de entrada al conjunto pincha aquí.

 

 

 

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Castro el puerto donde desembarcó Eneas

Castro

La ciudad de Castro se encuentra en la sierra salentina en el territorio más oriental de la península salentina entre Otranto y Leuca. El puerto de Castro es el más cercano a la costa griega, distando tan solo 80KM desde la isla de Phano, cerca de Corfu. El subsuelo de Castro es rico en enormes grutas marinas conocidas con el nombre de Romanelli y Zinzulusa. Las investigaciones arqueológicas llevadas a cabo en la gruta de Romanelli hallaron pinturas rupestres y utensilios de factura humana que se remontan al paleolítico. En la gruta de la Zinzulusa se hallaron repertos arqueológicos datados entre la edad paleolítica y neolítica.

Las recientes investigaciones arqueológicas e historiográficas sobre la evolución histórica de Castro nos indican que el pueblo salentino fue fundado por los Masapicos, población de origen griego, estando después bajo la hegemonía de los griegos que le pusieron el nombre de “Καστρον” que significa “lugar fortificado”.  En el 123 a.C. la ciudad de Castro pasó a ser una colonia Romana con el nombre de Castrum Minarvae. Esta primera etapa de la historia de Castro está testimoniada por los recientes hallazgos arqueológicos realizados por la universidad de Lecce. Los arqueólogos de dicha institución han hallado y estudiado las muras de la ciudad de época mesápica, griega y romana que datan de un tiempo entre los siglos V y II a.C. Según el director de la escuela de especialización en arqueología de la universidad de Lecce Francesco d´Andria los últimos descubrimientos han revelado elementos determinantes como los restos de un templo dedicado a la diosa Minerva que junto con las poderosas cintas murarias que datan entre el IV y el III siglo a.C. hacen de Castro, el  puerto descrito en La Eneida de Virgilio donde desembarcó de Eneas.

Después de la caída del imperio romano de occidente Castro paso a ser un domino godo. Después de las guerras góticas con la victoria bizantina bajo el Reinado de Justiniano en el siglo VI d.C. p se convirtió en un enclave del imperio bizantino. La ciudad de Castro en el 682 fue elevada a sede episcopal hasta el 1818. Durante el siglo IX pasó a ser un dominio árabe convertiéndose en un importante puerto comercial conocido por el nombre de “Al Qatara” es decir “El Castillo” hasta la reconquista de Luis II el Joven (para saber más sobre esta época puedes leer Patú ciudad del pathos).  En el siglo XI la ciudad fue disputada entre los bizantinos y los normandos con la victoria final de estos últimos que elevaron Castro a rango de contea al final del siglo XI.

Hoy en día, visitando el centro histórico de Castro uno de los elementos arquitectónicos que nos llama inmediatamente la atención es su castillo Aragonés.  El castillo de Castro fue construido en el siglo XIII bajo Carlos de Anjou sobre una estructura precedentemente existente de época romana que a su vez probablemente se apoyaba a otra estructura aun más antigua. El castillo sufrió los ataques más poderoso cuando Castro era ya un aposentamiento Aragonés. Los primeros ataques se realizaron después de la caída de Costantinopla en el 1453, con ataques poderosos conducto por los turcos hacia las costas del Salento desde el 1460. Bajo el reinado de Fernando I de Aragón el conde Giulio Acquaviva ordenó reforzar el castillo y aumentar el presidio militar. Las medidas del conde no fueron suficientes y en el 1480 los turcos semi destrozaron el castillo mientras un ejército de 2000 hombres bajo el mando del conde de Acquaviva  era acorralado y derrotado. Durante el siglo XVI el castillo fue reforzado varias veces, en el 1572 por el vice rey Pedro de Toledo y en el 1575 por el arquitecto sienés Tiburzio Spannocchi al cual fue encargo también una reestructuración de la cinta muraria. Todas estas reformas no pudieron garantizar la seguridad de la población local que era sometida a continuos ataques del mar (para más información sobre este tema puedes leer Las torres costeras del Salento, mudas centinelas del mar y Salve la ciudad que resisitió a los Piratas ). La inseguridad de Castro empujó a la población local a abandonar la ciudad de Castro y a buscar un lugar más seguro alejado de la costa.

El pueblo de Castro así como muchas localidades del Salento se repobló con el cese de los ataques del mar desde oriente en el siglo XVIII aunque nunca recuperó la importancia y el rol estratégico que obtuvo en el pasado. Podéis encontrar información sobre Casto en la web de su ayuntamiento pinchando aquí. Si queréis visitar el sitio y la zona como experiencia personal, para poder disfrutar al máximo de Castro y del Salento en mi opinión los meses mejores son los que van desde mayo hasta octubre, evitando agosto cuando la presencia de los turistas es por estas tierras es multitudinaria.

 

Arqueología Extremadura Historia Viajes

La casa del Mitreo

La casa del Mitreo

Hoy en archeoandrea hablaremos de un yacimiento arqueológico que conserva restos arqueológicos muy importantes para la historia de la Hispania romana, estamos hablando de La casa del Mitreo. En este yacimiento situado en la ciudad de Mérida, en Extremadura, encontramos los  restos de uno de los mejores ejemplos de una domus romana en la Península Ibérica. El nombre del yacimiento se debe a los primeros investigadores que consideraron vincular los restos arqueológicos encontrados en el solar con los restos de un posible templo dedicado a Mitra, aparecidos en el solar ocupado por la plaza de toros, por su proximidad. Hoy en día esta hipótesis ha sido descartada por la mayoría de los investigadores que son inclines a identificar los restos como una domus romana.

Posición y cronología

La Casa del Mitreo es una domus que estuvo situada al suroeste de la ciudad romana, fuera de las murallas y junto a la prolongación del Cardo Máximo. Se asienta sobre una suave pendiente que desciende desde el cerro donde se ubica la Plaza de Toros hacia la actual carretera. Por la datación de los restos las últimas excavaciones fijan la construcción de esta domus a finales del s. I d.C., en época Flavia. No obstante, la casa sufrió varias remodelaciones a lo largo de su vida e, incluso, un incendio, que destruyó parte del vestíbulo y de la zona de tiendas entre finales del s. II y mediados del s. III d.C. Las zonas afectadas por el incendio parecen que no volvieron a ser habitadas, aunque sí el resto de dependencias de la casa al menos hasta el s. IV d. C., cuando seguramente se abandonó toda de forma definitiva.

Historia del yacimiento:

Las primeras noticias sobre el yacimiento pertenecen a los años 1902-1913 cuando se empezó a construir la plaza de toros de Mérida. Los primeros sondeos arqueológicos del solar llegaron en el 1954 con D. José de Calasanz Serra Rafols, Comisario Director de las Excavaciones del Plan Nacional de Mérida deliberando en su informe la necesidad de programar una excavación arqueológica del área. La excavación que fue realizada y dirigida por D. Eugenio García Sandoval en el 1966, portó a la luz los primeros restos de la Casa del Mitreo y del famoso  “Mosaico Cosmogónico” el hallazgo más importante de la intervención. En los años 70 la conservación e investigación del espacio pasó a ser incumbencia de los conservadores y técnicos del Museo Nacional de Arte Romano de Mérida. En 1994 la Dirección General de Patrimonio de la Consejería de Educación y Cultura de la Junta de Extremadura decidió colocar una cubierta que protegiese todo el recinto arqueológico de la casa de las inclemencias meteorológicas. Durante la obra se realizaron nuevos estudios, concretamente en la entrada de la domus donde se encontraban las actividades industriales de la casa. Tras la colocación de la cubierta, el recinto fue abierto al público con un aspecto similar al que presenta en nuestros días. Además, en la actualidad, la Casa del Mitreo forma conjunto en un recinto arqueológico junto con el “Área funeraria de los Columbarios” del cual hablaremos en detalle en una próxima entrada.

Imagen original en http://www.spanisharts.com

Descripción:

Nos encontramos ante una domus edificada a finales del siglo I e inicios del II d.C. fuera de las murallas de la ciudad, sin restricciones para su crecimiento. Sin duda, su extensión y la decoración de algunas de sus estancias denotan que sus propietarios fueron personajes de relevancia dentro de la sociedad emeritense, formados en la cultura helenística. Todo el conjunto está articulado en torno a tres patios el atrium, el peristylum y el viridarium.

La casa del Mitreo

Atrium

Peristylum

Viridarium

Alrededor de los tres espacios se distribuyen las diferentes estancias de la casa, donde tenia lugar la vida diaria de sus inquilinos tanto desde un punto de vista público como privado. Además, estos tres espacios parecen guardar un orden que va desde la zona más pública y social, situada hacia la entrada de la casa: el atrio con sus tabernae y su tablinum, en el que se halla el famoso “Mosaico Cosmogónico”; hasta la zona más íntima y privada: el viridarium o jardín en torno al que se hallan distribuidas las habitaciones, ubicado en el interior de la vivienda; y, al mismo tiempo, una gradación de tamaño que va de menor a mayor desde el atrio hasta el viridarium pasando por el peristylum en relación a sus dimensiones y número de columnas. Especialmente, el peristylum sería el vértice de un ángulo de noventa grados perfecto en la domus del Mitreo entre el eje norte-sur desde la entrada hasta el mismo peristilo y el eje este-oeste desde el propio peristilo hasta el siguiente patio: el viridarium. Ambos ejes se identifican en la casa con dos largos pasillos que unen los tres patios, permiten la circulación por la casa y a lo largo de ellos se articulan las distintas estancias.

Corredor hacia el Peristylum

Cisterna en la zona del Viridarium

Atrium

Habitación del mosaico de Eros

Restos termas

Opinión:

La Casa del Mitreo es sin duda alguna una joya arqueológica que merece una visita ya seamos unos profesionales del arqueología romana o un simples apasionados.  El yacimiento se encuentra en un estado de conservación óptima. El primer problema los encontramos al localizar el sitio, escasamente señalado (problema que el yacimiento comparte con otras áreas arqueológicas de la ciudad como el circo máximo). El recorrido del visitante está acompañado por paneles explicativos solo en español y con una terminología impecable desde un punto de vista académico pero quizá de difícil interpretación para el gran público.  En mi opinión la visita a este yacimiento arqueológico es obligatoria si estáis pensando en acudir a la ciudad de Mérida ya que es uno de los mejores ejemplos de una domus romana en la Península Ibérica. Para visitar la casa del Mitreo es necesario un ticket con el coste de 4€, que además de dar entrada al área arqueológica de la casa del mitreo también incluye la posibilidad de visitar la adyacente “Área funeraria de los Columbarios” de la cual hablaremos próximamente. Para programar la visita y mayor información sobre horarios y billetes os aconsejamos consultar la web de turismo de Mérida pinchando aquí.

Si habéis visitado la casa del Mitreo me gustaría saber vuestra opinión ¡Compartidla en comentarios por favor! Mientras tanto… ¡un saludo a tod@s!

Arqueología Extremadura Historia Viajes

Oppidium de Hornachuelos

Oppidium de Hornachuelos

El “oppidium”de Hornachuelos es un enclave arqueológico situado en el término municipal de Ribera del Fresno (Badajoz).

Aunque fue citado ya en la bibliografía de finales del siglo XIX a raíz del hallazgo de una lápida romana, ha sido la investigación dirigida entre 1986 y 1997 por el Dr. Alonso Rodríguez Díaz (Universidad de Extremadura) la que, por el momento, ha aportado un mejor conocimiento del sitio.

En 2002, en el marco del Proyecto “Alba Plata” de la Consejería de Cultura de la Junta de Extremadura, el yacimiento se ha hecho visitable y posee un Centro de Interpretación en la Casa de la Cultura de Ribera de Fresno.

Historia de la excavación

Una vez iniciada la primera campaña de excavación y tras una valoración del territorio, se decide prolongar los trabajos en los años sucesivos siendo esta acción continuada hasta 1997.

Las sucesivas excavaciones han demostrado que Hornachuelos estuvo poblado a finales de la EDAD DEL COBRE O CALCOLÍTICO (2.000-1.800 A.C.) siendo un tipo de poblado propio de la Cuenca Media del Guadiana (si queréis descubrir más sobre otro sitio arqueológico de edad prehistórica te aconsejo leer este artículo sobre Huerta Montero). Así lo constata la existencia de su estructura tratándose de un lugar fortificado acotado por una o dos líneas de muralla con bastiones semicirculares evidenciándose en su interior cabañas, principalmente, de planta oval. Esta primera ocupación concluyó con un incendio que provocó el abandono del poblado.

Pero los trabajos arqueológicos demuestran que el mayor esplendor de Hornachuelos se produce casi 2000 años después, entre mediados del siglo II a.C. – y finales del siglo I d.C., etapa de tránsito entre las culturas prerromanas y la Romanización de la Beturia; alcanzando el poblado aproximadamente 5 hectáreas de superficie.

Las evidencias encontradas demuestran una organización más compleja aprovechando al máximo el espacio, en donde las viviendas se diferencian entre sí en cuanto a tamaño y número de habitaciones utilizándose bien para tareas domésticas, almacenaje o descanso. Además, estas casas se encuentran separadas por calles trazadas en sentido longitudinal del cerro.

En cuanto a las actividades económicas también son visibles las mejoras y avances producidos. Se basa en la agricultura de secano, la ganadería extensiva y la caza. Dado el avance en el tiempo con respecto a la fase anterior, también un factor principal en la economía fue el control y explotación de las galenas argentíferas de la Sierra de Hornachos.

El Yacimiento

Hornachuelos es una estratégica elevación que domina el valle del Matachel. Entre mediados del siglo II a.C. y finales del siglo I  d.C. se localizó en ese lugar uno de los “oppida” o ciudad fortificada de la Beturia, nombre que los autores clásicos dieron al territorio comprendido entre el Guadiana y Sierra Morena. Es probable que Hornachuelos correspondiera a Fornacis, “oppidum” citado por Ptolomeo.

En la parte superior del cerro a 471m de altitud encontramos el centro del “oppidium” donde la investigación arqueológica nos hace distinguir claramente las calles y viviendas. Esta zona está compuesta por casas adosadas distribuidas en manzanas cruzadas por calles de unos 3-4 metros de anchura. Las viviendas eran de construcción muy básica con zócalos de piedra y paredes de adobe. Las hay de muy diversos tamaños y distribución, algunas con hasta tres habitaciones, pero habitualmente de una o dos estancias.

Entre las estructuras más espectaculares de Hornachuelos se encuentra una cisterna o aljibe excavado en la roca. Sus dimensiones son 28 m de longitud, 10 m de anchura y 2 m de profundidad media.

Este aljibe debió formar parte de un sistema de recogida de agua, del que tan solo son visibles los canales tallados en sus ángulos y en sus lados mayores.

En el recinto superior puede verse otro aljibe más pequeño aunque más profundo.

En la parte más baja del cerro se descubrieron una serie de túmulos y enterramientos que nos hacen situar en este lugar la necrópolis del oppidum.

La investigación arqueológica nos informa del uso de la cremación como práctica de sepultura y nos ayuda conjuntamente a los utensilios encontrados a datar la necrópolis entre el siglo II a.C.y el siglo I d.C.

Después de la cremación los cuerpos eran enterrados en hoyos alrededor de los túmulos, que servirían de monumento funerario y que podían ser de planta rectangular o circular.

También en las proximidades se han descubierto algunas tumbas independientes, seguramente de la etapa final del oppidum, ya definitivamente romanizado (para saber más sobre los romanos en Extremadura lee también El parque arqueológico de Medellín).

La visita:

Hornachuelos se sitúa junto al tramo Hornachos-Ribera del Fresno de la Cañada Real Leonesa o de Córdoba.

Se accede desde la carretera local que une Ribera del Fresno con Hinojosa del Valle.

A la altura del km 3, indicado con un monolito, se toma un camino señalizado de 6,5 km que conduce al yacimiento.

Yo visité el sitio un sábado de septiembre, pasé por el  Centro de Interpretación del yacimiento arqueológico de Hornachuelos, situado en Ribera del Fresno y lo encontré cerrado. Buscando in internet encontré los siguientes datos para quien quiera visitar el centro:

De lunes a viernes de 10,00 a 14,00 horas (Horario de mañana); de 16,00 a 21,00 horas (Horario de tarde).
• Los sábados y domingos su horario es 10,00 a 14,00 horas (Horario de mañana; y de 17,00 a 21,00 horas (Horario de tarde).
• Para visitar el Centro de Interpretación en días festivos hay que contactar con los siguientes números de teléfono:
o Teléfono del Ayuntamiento: 924 53 60 11/924 53 65 11
o Teléfono de la Casa de la Cultura: 924 53 72 24

El Yacimiento es de acceso libre  a través de una pequeña puerta de hierro. La presencia de cartelería explicativa, bastante deteriorada y solo en idioma español ilustra al visitante aspectos del urbanismo, la defensa, los aljibes y la necrópolis de este lugar.

En el complejo el yacimiento da una idea de abandono, de escasa aprovechamiento sea come una fuente única de información arqueológica, histórica y cultural.

Esperamos que en futuro se pueda apreciar todo el potencial de este yacimiento tan importante tanto por la comunidad de investigadores como por la comunicad local.

El yacimiento también parece poco valorado como motor de desarrollo turístico y del territorio con la estructura puesta a la entrada del yacimiento en abandono y descuidada así como la recogida de basura a la entrada.

No obstante, si sois arqueólogos profesionales o amantes de la arqueología y de la historia y estáis en la zona no podéis perder la oportunidad de visitar este yacimiento único donde con toda tranquilidad podemos apreciar restos tan valiosos como los que se encuentran en el oppidium de Hornachuelos.