Browsing Tag

Historia Ibérica

Arqueología Historia Museos

MUSEO ÍBERO DE JAÉN

En 2017 se inauguraba el Museo Íbero de Jaén. Un museo que se propone ser una institución museística de carácter monográfico que cumpla con las funciones de protección, conservación e investigación y difusión del patrimonio íbero existente en Andalucía. El museo persigue también el objetivo futuro de convertirse en un referente nacional para la difusión del conocimiento de la cultura íbera en el ámbito nacional e internacional .

El Museo

El 11 de diciembre de 2017 abría sus puertas el Museo Íbero de Jaén, un museo dedicado en exclusiva a la cultura íbera, para potenciar su conocimiento, protección y difusión.

El edificio se encuentra situado en el Paseo de la Estación, en el lugar que ocupaba la antigua Prisión Provincial de Jaén. En un principio este inmueble fue el destinado a acoger la sede del museo; sin embargo, la prisión quedó estructuralmente dañada tras una obra y acabó siendo finalmente demolida. 

El nuevo edificio donde se localiza el museo es una nueva infraestructura cultural, obra de Antonio Flórez. La construcción de tipo regionalista en sillería de piedra dispone de planta cuadrada con tres alturas y cuatro torreones en sus vértices y cuenta con un total de más de 11.000 metros cuadrados.

La Colección

Actualmente es posible visitar la exposición temporal titulada “La dama, el príncipe, el héroe y la diosa” Comisariada por Arturo Ruiz Rodríguez, catedrático de Prehistoria de la Universidad de Jaén, y Manuel Molinos Molinos, director del Instituto de Arqueología Ibérica. Se trata de la exposición inaugural del museo en la que, a través de estos cuatro personajes prototípicos del pueblo íbero, se invita al público a realizar un recorrido científico por esta cultura que tuvo un amplio desarrollo en la provincia jiennense y que se extendió a lo largo de seis siglos, entre el VI antes de nuestra era hasta la dominación romana. La exposición cuenta con 300 piezas arqueológicas algunas de la cuales se exponen por primera vez como el ajuar funerario de la Necrópolis de Piquía de Arjona.

Además, esta exposición, incluye un módulo para concienciar a la ciudadanía contra el expolio arqueológico y la necesidad de respetar el inmenso patrimonio recibido y que debe ser preservado para las siguientes generaciones.

 

Impresiones personales

El Museo Íbero nace con una fuerte vocación a trasformarse en un referente del conocimiento del mundo Íbero ya sea en términos de conservación como de investigación y de difusión. 

Actualmente el espacio alberga un taller de restauración, una tienda, un auditorio y zona expositiva.

La premisa parece prometedora porque la exposición visitable “La dama, el príncipe, el héroe y la diosa” cumple con los cánones de la museología arqueológica moderna: piezas y contexto muy bien articulado para hacernos conocer más de cerca la sociedad íbera.

El museo es visitable gratuitamente para la ciudadanía europea, mientras que tiene un coste de 1,50 € para el resto de visitantes. Aconsejo una visita a todas aquellas personas que deseen saber más sobre el mundo íbero.

En el 2020 el museo debería contar con una colección propia procedente en su mayoría del adyacente Museo de Jaén. Me gustaría volver entonces para formular un juicio más completo sobre la institución.

Y vosotr@s amig@s lector@s ¿habéis visitado el Museo Íbero? ¡Compartid vuestras impresiones! 

Para Saber Más:

Créditos Fotográficos:

Foto 1: Museo Íbero, Foto 2: Guerrero de la doble armadura. Primera mitad del siglo V a.C. Conjunto escultórico de Cerrillo Blanco (Porcuna, Jaén, España) ,Foto 3: Crateras IV a.C.  Cámara principesca de la necrópolis ibérica de Piquía (Arjona, Jaén, España), Fotos 4-5-6: Conjunto escultórico de El Pajarillo (Huelma, Jaén, España) siglos V-IV a.C., Foto 7 Ex votos siglos V-IV a.C (Santuario Ibérico de la Cueva de la Lobera).

Fotos de propiedad ©archeoadrea.com, se permite el uso del material citando al autor: Andrea Vincenti y/o el blog archeoandrea.com

Arqueología Extremadura Historia Itinerarios Viajes

El increíble yacimiento de Cancho Roano

Cancho Roano

Hoy en ARCHEOANDREA hablaremos de Cancho Roano un yacimiento arqueológico único situado en el término municipal de Zalamea de la Serena, en la provincia de Badajoz (España). Se localiza a tres kilómetros de Zalamea en dirección a Quintana de la Serena, en una pequeña vaguada junto al arroyo Cagancha.

Historia del descubrimiento:

El yacimiento de Cancho Roano se descubrió accidentalmente cuando en el 1970 Jerónimo Bueno, un agricultor de Zalamea de la Serena, empezó unos trabajos en su finca llamada Cancho Roano.  Lo trabajos dejaron a la luz una serie de estructuras que llamaron la atención de D. Pedro Dávila que avisó D. José Antonio Hidalgo, un maestro de Quintana de la Serena, el cual a su vez avisó las autoridades.

Los primeros trabajos de excavación no comenzaron hasta el 1978 bajo al dirección de Joan Maluquer de Motes, una de las máximas autoridades en arqueología tartésica, que entonces ejercía de Subdirector General de Excavaciones. Maluquer trabajó en el yacimiento desde 1978 hasta su muerte, diez años después.

Después de la muerte de Maluquer, la investigación prosiguió con varias campañas de excavación. En los años 1995 y 1996 la Consejería de Cultura de la Junta de Extremadura, aprobó un plan de intervención y conservación del sitio.

El yacimiento de Cancho Roano:

El yacimiento está constituido por un singular edificio protohistórico, situado en las cercanías de Zalamea de la Serena. Está conservado hasta el primer piso. Hoy en día su cronología más compartida como Terminus post quem es el siglo VI a.C. como testimonian algunas construcciones más antiguas, mientras como Terminus ante quem es el final del siglo V a.C. cogiendo como referencia algunas copas griegas encontradas en el Yacimiento.

El yacimiento de Cancho Roano está constituido por un conjunto de estructuras que surgen alrededor de un edificio central construido en cima de una terraza de piedra, rodeado por estrechos pabellones articulados en habitaciones. Todo el conjunto resulta circundado por un foso delimitando un espacio de 2.000m2.

Hasta ahora se han establecido 4 horizontes ocupacionales correspondientes a tres edificios. Los cuatro periodos se ordenan en D-C-B-A ,desde el más antiguo al mas reciente. Con la periodización D hablamos de la fase ocupacional más antigua que se refiere a una estructura en piedra de planta oval que constituye la evidencia ocupacional más antigua.

Las otras tres fases C-B-A se presentan como continuas entre sí y con muchas afinidades en cuanto a su sistema constructivo. Las estructuras relacionadas con esta fase se presentan con trazado cuadrangular, están realizadas con paredes de adobe y se dotan de pavimentos de arcilla roja de tonalidades muy vivas (Celestino 1994, 1997, 2001).

Impresiones personales:

Como arqueólogo y apasionado del patrimonio fue una visita única, Cancho Roano es un sitio extraordinario para entender la pre-romanización de la península ibérica y profundizar en su conocimiento. El sitio se presenta fácilmente accesible en coche, aunque es prácticamente imposible llegar por otros medios.

 

Como la mayoría de los sitios arqueológicos de Extremadura, la visita es gratuita y la entrada al yacimiento se realiza a través de un centro de interpretación que nos aporta la historia del yacimiento y su descubrimiento. En el interior del centro de interpretación no podemos adquirir libros, publicaciones y/o mapas detallados relacionados con el yacimiento o con las excavaciones a su alrededor. En el exterior del centro disponemos de un merendero, pero para las personas que vienen desde lejos se echa en falta un pequeña cafetería donde al menos poder comprar un café, una postal y/o un recuerdo del lugar.

El yacimiento aunque majestuoso se presenta bastante descuidado, el foso por ejemplo no se limpia de hace mucho tiempo (¿años?).  Durante la visita no hay disponible personal cualificado para dar indicaciones o contestar a dudas, las personas visitantes inspeccionan el yacimiento por sí mismas.  Aun así para tod@s l@s amantes de la arqueología el yacimiento de Cancho Roano es una meta obligada, un lugar único para preservar y sin duda para valorizar aun más. Por eso es mi opinión creo que seguramente a cualquier visitante no le importaría pagar una entrada con un precio razonable para contribuir a la conservación y a la valorización del sitio, contribuyendo al desarrollo local, favoreciendo el empleo de calidad y el crecimiento de la economía local.

Esta es claramente mi opinión pero como siempre este blog es un espacio abierto a todas las opiniones y son bienvenidas todas las aportaciones para crear una visión sobre la  valorización de los yacimientos arqueológicos en general y de Extremadura en particular.

Para saber más:

CANCHO ROANO: EL PROCESO DE PRIVATIZACIÓN DE UN ESPACIO IDEOLÓGICO.  Javier Jiménez Ávila,.TRABAJOS DE PREHISTORIA 62, n.o2, 2005, pp. 105 a 124.

Cancho Roano, más que palabras. Javier Jiménez Ávila. Diputación Provincial de Badajoz, 2013.

Arqueología Extremadura Historia Itinerarios Viajes

Olivenza un pueblo entre España y Portugal

OLIVENZA UN PUEBLO ENTRE ESPAÑA Y PORTUGAL

Hoy en ARCHEOANDREA volvemos a hablar de Extremadura, precisamente de Olivenza, un lugar rico en historia y patrimonio cultural. Si queréis leer entradas anteriores sobre esta espléndida región os invito a pinchar sobre la etiqueta Extremadura.

Olivenza

Historia de Olivenza:

El municipio extremeño de Olivenza, de unos 12.000 habitantes, fue portugués durante cinco siglos y pasó a pertenecer a España en 1801, tras la Guerra de las Naranjas y en virtud del Tratado de Badajoz.

El origen de Olivenza está ligado a la definitiva reconquista de Badajoz por el rey de León, Alfonso IX, la primavera del año 1230. Para recompensar la participación que los Templarios a su servicio tuvieron en esa campaña, Alfonso IX les concedió los enclaves de Burguillos y Alconchel. Desde ese punto, la Orden creó la encomienda de Oliventia, erigiendo un templo a Santa María y levantando un castillo. Alfonso X el Sabio desalojó a los Templarios de aquella valiosa posición en la frontera y entregó el lugar al Concejo y Obispado de Badajoz. Más tarde, Olivenza fue cedida por Fernando IV de Castilla al rey D. Dinis de Portugal (Tratado de Alcañices, 1297). D. Dinis elevó la antigua aldea castellana a la categoría de villa, reconstruyó la fortificación templaria e impulsó la colonización del término con portugueses.

Tras el esplendor del siglo XVI, Olivenza se vio envuelta de forma muy directa en la Guerra de Restauración (1640), fue conquistada en 1657 por el Duque de San Germán y devuelta a Portugal al firmarse las Paces de Lisboa (1668). De este período data el diseño de sus fortificaciones abaluartadas, cuya construcción se dilató durante la siguiente centuria.

El siglo XVIII se inició con un nuevo conflicto bélico – la Guerra de Sucesión española – en cuyo transcurso se destruyó el puente de Ajuda (1709). La posición de Olivenza se tornó así especialmente vulnerable, rindiéndose sin resistencia a las tropas españolas que la cercaron en 1801 (Guerra de las Naranjas). Por el Tratado de Badajoz de 6 de junio, Manuel Godoy la incorporó formalmente a la soberanía española.

Aunque las potencias vencedoras de Napoleón se obligaron en el Artº 105 del Congreso de Viena a dedicar sus mejores esfuerzos conciliatorios para que Olivenza fuese devuelta a Portugal, las negociaciones de la Conferencia de París (1817-1819) no desembocaron en este resultado.

Olivenza Hoy en día:

«Las muchachas de Olivenza no son como las demás, porque son hijas de España y nietas de Portugal». Así reza una popular jota extremeña que resume a la perfección el sentir de este pueblo fronterizo, cuyos habitantes hacen uso, cada vez más, del derecho a contar con la doble nacionalidad española y lusa.

Efectivamente el enclave conserva vivo su origen portugués y su pasado de zona de confín que se puede apreciar gracias al patrimonio que conserva en la actualidad.

La Ciudadela

La ciudadela empezada por El rey D. Dinis, en 1306 es un testimonio de este pasado. La piedra fundacional la puso Pero Lourenço do Rego y a partir de 1309 la Orden de Avis dio a las obras el impulso definitivo. El Casco antiguo de Olivenza reproduce la estructura original de las bastides: un cuadrilátero con cuatro puertas, cortado por dos calles perpendiculares que se cruzan en el centro. Todo el conjunto, en sentido E/O, se proyecta emblemáticamente contra la frontera. Con muros de 3 m. de ancho y 12 de altura, el conjunto tenía un total de 14 torres; albarrana la del ángulo más expuesto. En cada cortina se abría una puerta, fortificada con torreones macizos. Se conservan dos de ellas: Alconchel y Los Ángeles, de torres semicirculares. La Puerta de la Gracia sólo mantiene el arco, habiendo perdido sus torres de base cuadrada. La antigua puerta de San Sebastián, en el lado norte, se derribó por proposición de 25 de enero de 1854, dado su estado de ruina inminente. Desde 2005 se encuentra reconstruida.

El alcázar:

Ocupa el lugar de una antigua fortaleza templaria del siglo XIII de la que no quedan vestigios. En 1334 el rey D. Alfonso IV, hijo y sucesor de D. Dinis, inicia la construcción de ese elemento de origen musulmán que es la alcazaba: recinto amurallado dentro de las murallas; culminando con un torreón, el más alto de las plazas de frontera. Pero será D. João II, en 1488, quien otorgue una nueva fisonomía al conjunto, ya que a pesar de los pactos de desarme suscritos con los Reyes Católicos, el Príncipe Perfeito realiza obras de refuerzo del alcázar; artilla en su base dos torres circulares y construye un foso en su perímetro, como puede verse en el Livro das Fortalezas de Duarte D’Armas. El Castillo es un hermoso ejemplar de la arquitectura militar de la época. La Torre del Homenaje, de 37 m. de altura destaca sobre el conjunto, siendo la más alta de las torres de fortaleza en la frontera hispanoportuguesa. Construida en mampostería reforzada por sillares en los ángulos, tiene 24 saeteras que iluminan su interior. En lo más elevado de sus cuatro caras pueden aún apreciarse los restos de los primitivos matacanes de defensa de sus flancos, de los cuales uno fue reconstruido en cemento armado hacia el año 1973. Una barbacana, a cuyo pie se abría el foso inundable, mandado construir por D. João II en 1488, rodeaba por completo la alcazaba. En la parte interior de castillo acoge parte del Museo Etnográfico González Santana.

La muralla abaluartada:

La muralla abaluartada es el cuarto cinturón de Olivenza; del segundo y tercero no se conserva casi nada. Construida en el siglo XVII, sufrió tres grandes asedios durante la Guerra de Restauración. Dicho conflicto surgió entre Portugal y España porque el país luso no aceptaba seguir bajo el dominio de los reyes de España, lo que ocurría desde 1580. El levantamiento contra el rey Felipe IV y el posterior nombramiento de rey propio desencadenó un conflicto que se prolongó desde 1640 hasta 1668. Fue diseñada por el ingeniero jesuita holandés Cosmander, que trabajaba para la corona portuguesa. Gilot, ingeniero francés alumno de Descartes y con la recomendación de éste, trabajó también en la fortificación de Olivenza. Ambos ingenieros murieron en esta plaza por causas diferentes, pero relacionadas con los asedios. Aún se conservan la mayor parte de sus nueve baluartes originales. Alguno de ellos ha sido reformado para darle otros usos como: una plaza de toros, en el siglo XIX, y un auditorio actualmente. Poseía tres puertas, de la que sólo se conserva la monumental, llamada del Calvario. Su defensa fue siempre muy comprometida ya que, para no sacrificar algunos barrios, su trazado era irregular y sus nueve baluartes eran excesivos en número, lo que suponía el empeño de “tiempo, gasto y mucha gente para guarnición” (Marinho de Azevedo, 1644).

Olivenza conserva también un rico patrimonio religioso entre otras recordamos la Iglesia de Santa María Magdalena, iglesia de Santa María del Castillo y la Capilla de la casa de la misericordia.

Impresiones personales:

La visita a Olivenza fue muy agradable es un enclave único con un aire típico de la zonas de confín donde se unen, funden y cohesionan las culturas lusa y española. El pueblo y su patrimonio resultan en un buen estado de conservación, por eso se hace muy agradable pasear pos sus calles y perderse por sus rincones únicos.  Para poder visitar y programar la visita a Olivenza os recomiendo visitar la web del ayuntamiento pinchando aquí.

Arqueología Extremadura Historia Viajes

Oppidium de Hornachuelos

Oppidium de Hornachuelos

El «oppidium»de Hornachuelos es un enclave arqueológico situado en el término municipal de Ribera del Fresno (Badajoz).

Aunque fue citado ya en la bibliografía de finales del siglo XIX a raíz del hallazgo de una lápida romana, ha sido la investigación dirigida entre 1986 y 1997 por el Dr. Alonso Rodríguez Díaz (Universidad de Extremadura) la que, por el momento, ha aportado un mejor conocimiento del sitio.

En 2002, en el marco del Proyecto «Alba Plata» de la Consejería de Cultura de la Junta de Extremadura, el yacimiento se ha hecho visitable y posee un Centro de Interpretación en la Casa de la Cultura de Ribera de Fresno.

Historia de la excavación

Una vez iniciada la primera campaña de excavación y tras una valoración del territorio, se decide prolongar los trabajos en los años sucesivos siendo esta acción continuada hasta 1997.

Las sucesivas excavaciones han demostrado que Hornachuelos estuvo poblado a finales de la EDAD DEL COBRE O CALCOLÍTICO (2.000-1.800 A.C.) siendo un tipo de poblado propio de la Cuenca Media del Guadiana (si queréis descubrir más sobre otro sitio arqueológico de edad prehistórica te aconsejo leer este artículo sobre Huerta Montero). Así lo constata la existencia de su estructura tratándose de un lugar fortificado acotado por una o dos líneas de muralla con bastiones semicirculares evidenciándose en su interior cabañas, principalmente, de planta oval. Esta primera ocupación concluyó con un incendio que provocó el abandono del poblado.

Pero los trabajos arqueológicos demuestran que el mayor esplendor de Hornachuelos se produce casi 2000 años después, entre mediados del siglo II a.C. – y finales del siglo I d.C., etapa de tránsito entre las culturas prerromanas y la Romanización de la Beturia; alcanzando el poblado aproximadamente 5 hectáreas de superficie.

Las evidencias encontradas demuestran una organización más compleja aprovechando al máximo el espacio, en donde las viviendas se diferencian entre sí en cuanto a tamaño y número de habitaciones utilizándose bien para tareas domésticas, almacenaje o descanso. Además, estas casas se encuentran separadas por calles trazadas en sentido longitudinal del cerro.

En cuanto a las actividades económicas también son visibles las mejoras y avances producidos. Se basa en la agricultura de secano, la ganadería extensiva y la caza. Dado el avance en el tiempo con respecto a la fase anterior, también un factor principal en la economía fue el control y explotación de las galenas argentíferas de la Sierra de Hornachos.

El Yacimiento

Hornachuelos es una estratégica elevación que domina el valle del Matachel. Entre mediados del siglo II a.C. y finales del siglo I  d.C. se localizó en ese lugar uno de los «oppida» o ciudad fortificada de la Beturia, nombre que los autores clásicos dieron al territorio comprendido entre el Guadiana y Sierra Morena. Es probable que Hornachuelos correspondiera a Fornacis, «oppidum» citado por Ptolomeo.

En la parte superior del cerro a 471m de altitud encontramos el centro del «oppidium» donde la investigación arqueológica nos hace distinguir claramente las calles y viviendas. Esta zona está compuesta por casas adosadas distribuidas en manzanas cruzadas por calles de unos 3-4 metros de anchura. Las viviendas eran de construcción muy básica con zócalos de piedra y paredes de adobe. Las hay de muy diversos tamaños y distribución, algunas con hasta tres habitaciones, pero habitualmente de una o dos estancias.

Entre las estructuras más espectaculares de Hornachuelos se encuentra una cisterna o aljibe excavado en la roca. Sus dimensiones son 28 m de longitud, 10 m de anchura y 2 m de profundidad media.

Este aljibe debió formar parte de un sistema de recogida de agua, del que tan solo son visibles los canales tallados en sus ángulos y en sus lados mayores.

En el recinto superior puede verse otro aljibe más pequeño aunque más profundo.

En la parte más baja del cerro se descubrieron una serie de túmulos y enterramientos que nos hacen situar en este lugar la necrópolis del oppidum.

La investigación arqueológica nos informa del uso de la cremación como práctica de sepultura y nos ayuda conjuntamente a los utensilios encontrados a datar la necrópolis entre el siglo II a.C.y el siglo I d.C.

Después de la cremación los cuerpos eran enterrados en hoyos alrededor de los túmulos, que servirían de monumento funerario y que podían ser de planta rectangular o circular.

También en las proximidades se han descubierto algunas tumbas independientes, seguramente de la etapa final del oppidum, ya definitivamente romanizado (para saber más sobre los romanos en Extremadura lee también El parque arqueológico de Medellín).

La visita:

Hornachuelos se sitúa junto al tramo Hornachos-Ribera del Fresno de la Cañada Real Leonesa o de Córdoba.

Se accede desde la carretera local que une Ribera del Fresno con Hinojosa del Valle.

A la altura del km 3, indicado con un monolito, se toma un camino señalizado de 6,5 km que conduce al yacimiento.

Yo visité el sitio un sábado de septiembre, pasé por el  Centro de Interpretación del yacimiento arqueológico de Hornachuelos, situado en Ribera del Fresno y lo encontré cerrado. Buscando in internet encontré los siguientes datos para quien quiera visitar el centro:

De lunes a viernes de 10,00 a 14,00 horas (Horario de mañana); de 16,00 a 21,00 horas (Horario de tarde).
• Los sábados y domingos su horario es 10,00 a 14,00 horas (Horario de mañana; y de 17,00 a 21,00 horas (Horario de tarde).
• Para visitar el Centro de Interpretación en días festivos hay que contactar con los siguientes números de teléfono:
o Teléfono del Ayuntamiento: 924 53 60 11/924 53 65 11
o Teléfono de la Casa de la Cultura: 924 53 72 24

El Yacimiento es de acceso libre  a través de una pequeña puerta de hierro. La presencia de cartelería explicativa, bastante deteriorada y solo en idioma español ilustra al visitante aspectos del urbanismo, la defensa, los aljibes y la necrópolis de este lugar.

En el complejo el yacimiento da una idea de abandono, de escasa aprovechamiento sea come una fuente única de información arqueológica, histórica y cultural.

Esperamos que en futuro se pueda apreciar todo el potencial de este yacimiento tan importante tanto por la comunidad de investigadores como por la comunicad local.

El yacimiento también parece poco valorado como motor de desarrollo turístico y del territorio con la estructura puesta a la entrada del yacimiento en abandono y descuidada así como la recogida de basura a la entrada.

No obstante, si sois arqueólogos profesionales o amantes de la arqueología y de la historia y estáis en la zona no podéis perder la oportunidad de visitar este yacimiento único donde con toda tranquilidad podemos apreciar restos tan valiosos como los que se encuentran en el oppidium de Hornachuelos.