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Augusta Emerita, la ciudad imperial: Urbanismo

Augusta Emerita Urbanismo

El puente romano de Mérida es sin duda uno de los símbolos de la ciudad. Está construido íntegramente de hormigón forrado de sillares de granito y se compone de sesenta arcos de medio punto. Tiene casi ochocientos metros de largo y doce metros de alto en los puntos más elevados. El puente forma parte del Conjunto Arqueológico de Mérida, declarado Patrimonio de la Humanidad en 1993 por la Unesco

Urbanismo y obras públicas de la ciudad

Comúnmente se acepta la teoría de que el puente sobre el río Guadiana se debe considerar como el auténtico genitor urbis. Trabajos arqueológicos de finales de los años noventa señalaban una orientación distinta del puente con respecto a la puerta de la ciudad, al decumanus maximus y a su cloaca.

Excavaciones arqueológicas realizadas en la puerta cercana al puente, documentaron la existencia de una vía anterior a la ya conocida. Estos hallazgos dieron pie a la teoría de la existencia de otro puente probablemente de madera, en uso durante las varias fases constructivas del puente sobre el Guadiana. La construcción del puente en hormigón y su prolongación en el trazado urbano de oeste a este, como decumanus maximus, condicionó la evolución de la estructura urbana y de su extenso territorio.

Sobre el primitivo recinto de Augusta Emerita actualmente se barajan dos teorías. La primera es que el recinto fundacional era de pequeñas dimensiones, 400 por 700 metros, ampliado con posterioridad en el bajo imperio. La segunda teoría contempla una Mérida con un recinto monumental ex novo desde un principio, con espacios vacíos que se irían llenando con el paso del tiempo según las necesidades.

Augusta Emerita Urbanismo

Uno de los elementos que mejor definen la topografía de la ciudad es la muralla perimetral, que divide el espacio urbano del rural. El recinto de forma aproximadamente trapezoidal contaría con cuatro puertas monumentales, situadas en los extremos de las calles más importantes: decumanus y kardo maximus.

El espacio urbano intramuros se estructuraba a través de una red viaria ortogonal a partir de sus dos calles principales y sus paralelas, que formaban áreas de regulares dimensiones ocupadas por viviendas, mientras que los espacios adosados a la muralla se adaptaban al trazado de la misma.

A cada lado de la calle, se disponían los pórticos con acerados de una anchura de 2 o 3 metros para uso peatonal y otros elementos necesarios para regular la circulación: esquineras quitagolpes, cajas de registros, limitadores de velocidad o topes… etc.

A partir de mediados del siglo II d. C., el espacio de los pórticos se irá adaptando para la instalación de tabernae o ampliación de las domus. Este proceso de privatización lleva a ocupar parte de las vías para la construcción de estructuras de carácter privado en el siglo IV d. C.

El Área Arqueológica de Morería ofrece una visión general de las características del viario urbano: todas las calles terrenas presentan una anchura de 5 o 6 metros que, posteriormente, se pavimentan con lajas de diorita bicromas hasta que en época bajo imperial se cubren con tierra batida.

Augusta Emerita Urbanismo
Augusta Emerita Urbanismo

Para Saber Más:

V.A. Hispania. El legado de Roma (1999) ed. Museo Nacional de Arte romano de Mérida

Pedro Mateos Cruz. Actas Congreso Internacional 1910-2010 : El Yacimiento Emeritense / coord. por José María Alvarez Martínez, Pedro Mateos Cruz, 2011, págs. 127-144

Andrea Vincenti. Building an imperial city in Spain – Augusta Emerita. Ancient History Magazine 2019, N.21 pags. 32-37.

Créditos Fotográficos:

Fotos de propiedad ©archeoadrea.com, se permite el uso del material citando al autor: Andrea Vincenti y/o el blog archeoandrea.com

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Augusta Emerita, la ciudad imperial: Fundación

Adentrándonos en la Península Ibérica, limitando con Castilla y León al norte, Castilla la Mancha al este, Andalucía al sur y Portugal al oeste, encontramos Extremadura. En el corazón de la autonomía se sitúa su capital Mérida, emplazada en un valle donde confluyen dos ríos, el Guadiana y el Albarregas. Hoy en día conocida sobre todo por ser la heredera de la antigua ciudad romana Augusta Emerita. Cada año miles de visitantes de todo el mundo, amantes de la historia y de la arqueología, llenan las calles de la ciudad emeritense para visitar su conjunto arqueológico, uno de los más importantes y extensos de España, incluido en la Lista de Patrimonio Mundial en el año 1993. En una serie de artículos: AUGUSTA EMERITA, LA CIUDAD IMPERIAL descubriremos todos los secretos de la ciudad romana analizando su origen, su urbanismo y sus espacios públicos y lúdicos. Hoy hablaremos de su fundación.

Fundación de Augusta Emerita

“Finito hoc bello Avgvstvs emeritos milites exavtoravit urbemque eos in Lusitania Avgvstam Emeritam nomine conder ivssit” (LIII, 26,1. Cassius Dio).

Es de opinión general que el conocido texto de Cassius Dio, marca el nacimiento de la ciudad en el año 25 a.C., al finalizar una de las fases de las guerras contra cántabros y astures. Cabe señalar que algunos autores prefieren retrasar la fecha hasta el 19 a.C., momento de la conclusión definitiva de la guerra.

En la elección del lugar influyeron cuestiones geopolíticas, estratégicas y medioambientales. Uno de los objetivos del gobierno romano era poblar un territorio periférico del Imperio y propagar la grandeza del éste y de Octavio Augusto.

A excepción de algunos núcleos como Norba (Cáceres) o Metellinum (Medellín) la zona no presenta una gran ocupación humana.

Otro propósito era crear asentamientos de veteranos en zonas poco pobladas y con grandes extensiones de tierra para ocupar y así garantizar el control de los itinerarios que unían el norte y el sur de Iberia por los vados del Guadiana. 

También se perseguía construir un emplazamiento que se ubicase en la confluencia de dos ríos, Ana (el hoy conocido como Guadiana) y Barraeca (el actual Albarregas, afluente septentrional del anterior) junto a un territorio que ofrecía abundancia de agua y tierras fértiles para la agricultura y la ganadería. Todo ello sumado a la existencia de canteras cercanas. 

Fue la conjunción de todos estos factores la que facilitó la elección del emplazamiento de la nueva ciudad, junto con la reordenación de las provincias hispanas.

Augusta Emerita fundación

Los primeros habitantes de la ciudad formaban parte del programa político de Augusto y Agripa de asentamiento y reparto de tierras a soldados veteranos (emeritii) de las legiones, licenciados tras la finalización de las guerras contra los cántabros. 

Los militares beneficiados fueron, según nos recuerdan las monedas coloniales, los veteranos de la legio V Alaudae y de la X Gemina. Algunas investigaciones opinan que en un segundo momento pudieron verse también beneficiados del reparto de tierra los emeritii de la XX Victoria Victrix.

Sin duda una fecha clave para el futuro desarrollo de la ciudad es el 16-15 a.C. cuando Augusta Emerita pasa a ser considerada capital de la provincia de Lusitania. Desde este momento, podemos asistir a un imparable ascenso de la colonia en el panorama imperial romano.

Para Saber Más:

V.A. Hispania. El legado de Roma (1999) ed. Museo Nacional de Arte romano de Mérida

Pedro Mateos Cruz. Actas Congreso Internacional 1910-2010 : El Yacimiento Emeritense / coord. por José María Alvarez Martínez, Pedro Mateos Cruz, 2011, págs. 127-144

Andrea Vincenti. Building an imperial city in Spain – Augusta Emerita. Ancient History Magazine 2019, N.21 pags. 32-37.

Créditos Fotográficos:

Fotos de propiedad ©archeoadrea.com, se permite el uso del material citando al autor: Andrea Vincenti y/o el blog archeoandrea.com

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El increíble yacimiento de Cancho Roano

Cancho Roano

Hoy en ARCHEOANDREA hablaremos de Cancho Roano un yacimiento arqueológico único situado en el término municipal de Zalamea de la Serena, en la provincia de Badajoz (España). Se localiza a tres kilómetros de Zalamea en dirección a Quintana de la Serena, en una pequeña vaguada junto al arroyo Cagancha.

Historia del descubrimiento:

El yacimiento de Cancho Roano se descubrió accidentalmente cuando en el 1970 Jerónimo Bueno, un agricultor de Zalamea de la Serena, empezó unos trabajos en su finca llamada Cancho Roano.  Lo trabajos dejaron a la luz una serie de estructuras que llamaron la atención de D. Pedro Dávila que avisó D. José Antonio Hidalgo, un maestro de Quintana de la Serena, el cual a su vez avisó las autoridades.

Los primeros trabajos de excavación no comenzaron hasta el 1978 bajo al dirección de Joan Maluquer de Motes, una de las máximas autoridades en arqueología tartésica, que entonces ejercía de Subdirector General de Excavaciones. Maluquer trabajó en el yacimiento desde 1978 hasta su muerte, diez años después.

Después de la muerte de Maluquer, la investigación prosiguió con varias campañas de excavación. En los años 1995 y 1996 la Consejería de Cultura de la Junta de Extremadura, aprobó un plan de intervención y conservación del sitio.

El yacimiento de Cancho Roano:

El yacimiento está constituido por un singular edificio protohistórico, situado en las cercanías de Zalamea de la Serena. Está conservado hasta el primer piso. Hoy en día su cronología más compartida como Terminus post quem es el siglo VI a.C. como testimonian algunas construcciones más antiguas, mientras como Terminus ante quem es el final del siglo V a.C. cogiendo como referencia algunas copas griegas encontradas en el Yacimiento.

El yacimiento de Cancho Roano está constituido por un conjunto de estructuras que surgen alrededor de un edificio central construido en cima de una terraza de piedra, rodeado por estrechos pabellones articulados en habitaciones. Todo el conjunto resulta circundado por un foso delimitando un espacio de 2.000m2.

Hasta ahora se han establecido 4 horizontes ocupacionales correspondientes a tres edificios. Los cuatro periodos se ordenan en D-C-B-A ,desde el más antiguo al mas reciente. Con la periodización D hablamos de la fase ocupacional más antigua que se refiere a una estructura en piedra de planta oval que constituye la evidencia ocupacional más antigua.

Las otras tres fases C-B-A se presentan como continuas entre sí y con muchas afinidades en cuanto a su sistema constructivo. Las estructuras relacionadas con esta fase se presentan con trazado cuadrangular, están realizadas con paredes de adobe y se dotan de pavimentos de arcilla roja de tonalidades muy vivas (Celestino 1994, 1997, 2001).

Impresiones personales:

Como arqueólogo y apasionado del patrimonio fue una visita única, Cancho Roano es un sitio extraordinario para entender la pre-romanización de la península ibérica y profundizar en su conocimiento. El sitio se presenta fácilmente accesible en coche, aunque es prácticamente imposible llegar por otros medios.

 

Como la mayoría de los sitios arqueológicos de Extremadura, la visita es gratuita y la entrada al yacimiento se realiza a través de un centro de interpretación que nos aporta la historia del yacimiento y su descubrimiento. En el interior del centro de interpretación no podemos adquirir libros, publicaciones y/o mapas detallados relacionados con el yacimiento o con las excavaciones a su alrededor. En el exterior del centro disponemos de un merendero, pero para las personas que vienen desde lejos se echa en falta un pequeña cafetería donde al menos poder comprar un café, una postal y/o un recuerdo del lugar.

El yacimiento aunque majestuoso se presenta bastante descuidado, el foso por ejemplo no se limpia de hace mucho tiempo (¿años?).  Durante la visita no hay disponible personal cualificado para dar indicaciones o contestar a dudas, las personas visitantes inspeccionan el yacimiento por sí mismas.  Aun así para tod@s l@s amantes de la arqueología el yacimiento de Cancho Roano es una meta obligada, un lugar único para preservar y sin duda para valorizar aun más. Por eso es mi opinión creo que seguramente a cualquier visitante no le importaría pagar una entrada con un precio razonable para contribuir a la conservación y a la valorización del sitio, contribuyendo al desarrollo local, favoreciendo el empleo de calidad y el crecimiento de la economía local.

Esta es claramente mi opinión pero como siempre este blog es un espacio abierto a todas las opiniones y son bienvenidas todas las aportaciones para crear una visión sobre la  valorización de los yacimientos arqueológicos en general y de Extremadura en particular.

Para saber más:

CANCHO ROANO: EL PROCESO DE PRIVATIZACIÓN DE UN ESPACIO IDEOLÓGICO.  Javier Jiménez Ávila,.TRABAJOS DE PREHISTORIA 62, n.o2, 2005, pp. 105 a 124.

Cancho Roano, más que palabras. Javier Jiménez Ávila. Diputación Provincial de Badajoz, 2013.

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Entre historia y naturaleza el Castillo de Medina de las Torres

Castillio de Medina de las Torres

Durante mi viajes por Extremadura, tuve la suerte de poder disfrutar de una visita al Castillo de Medina de las Torres. El castillo es conocido también con el nombre de Torre de los Moros / Castillo de la Encomienda.

El Castillo de Medina de las Torres se encuentra sobre un cerro pacense de poca altitud, tras el cual corre el arroyo del Prado, en el término municipal de Medina de las Torres en la provincia de Badajoz.

El origen del castillo de Medina de las Torres se remonta a los siglos XIV-XVI. Fue construido por la Orden de Santiago como sede de la encomienda de Medina de las Torres. Aunque por el nombre de Torre de los Moros puede pensarse que se tratase de una fortaleza de origen árabe, las excavaciones arqueológicas llevadas a cabo confirman que se trata de un edificio posterior a la ocupación musulmana. Las investigaciones desempeñadas han sacado a la luz un conjunto de estructuras pertenecientes a tres períodos históricos agrupados en diferentes fases de ocupación del espacio siendo posible establecer con claridad una secuencia cronológica que va ininterrumpidamente desde el siglo XIV hasta nuestros días. Por lo tanto, se trata de una fortaleza edificada por la Orden de Santiago, muy vinculada a este territorio y con enormes posesiones en el mismo, alrededor de los siglos XIV-XVI.

El castillo contaba con un antemuro de mampuesto, del que quedan algunos restos, provisto posiblemente de un foso defensivo, así como de torres de flanqueo para su defensa. Es de forma elíptica, adaptándose a la forma del terreno. La entrada al recinto se encuentra en el lado sureste, flanqueada por dos torres de planta cuadrada. En la liza se encontraban dos caballerizas, una mazmorra, una bodega y una cocina.

El acceso principal de la zona interior estaba flanqueado por una torre circular (esta torre cuenta con una cámara superior)  y otra semicircular. Dicho recinto, de planta cuadrangular, es de dimensiones reducidas ( unos 250 m2), y contaba con dos plantas.  Este espacio contaba con almacenes, caballerizas y una capilla, además de con un aljibe.

El castillo está enteramente fabricado con mampuesto y sillares en las esquinas. Si bien estos últimos son consecuencia de la restauración y son nuevos, cabe pensar que han sustituido a los anteriores, posiblemente expoliados como en tantos castillos para la obtención de materiales de construcción. El dintel de la cámara superior de la torre es de ladrillo.

Castillio de Medina de las Torres

Impresiones personales:

El estado ruinoso en que se encontraba este castillo, motivó que en los años 90 del siglo XX se consolidaran y restauraran los muros interiores de la edificación y las dos torres. En 2001, dentro del Proyecto Alba Plata, se consolidó y restauró, así mismo, parte del antemuro del cierre perimetral del castillo. Personalmente la visita me encantó siendo un lugar donde con toda tranquilidad se pude disfrutar del castillo y del campo extremeño. Ascendiendo a la torre circular podemos disfrutar de una vista maravillosa y de la belleza natural que nos ofrece la tierra extremeña. Por eso si queréis pasar un día disfrutando de la naturaleza y perderos en la exploración del castillo seguramente el castillo de Medina de las Torres es el lugar perfecto para ello.

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Olivenza un pueblo entre España y Portugal

OLIVENZA UN PUEBLO ENTRE ESPAÑA Y PORTUGAL

Hoy en ARCHEOANDREA volvemos a hablar de Extremadura, precisamente de Olivenza, un lugar rico en historia y patrimonio cultural. Si queréis leer entradas anteriores sobre esta espléndida región os invito a pinchar sobre la etiqueta Extremadura.

Olivenza

Historia de Olivenza:

El municipio extremeño de Olivenza, de unos 12.000 habitantes, fue portugués durante cinco siglos y pasó a pertenecer a España en 1801, tras la Guerra de las Naranjas y en virtud del Tratado de Badajoz.

El origen de Olivenza está ligado a la definitiva reconquista de Badajoz por el rey de León, Alfonso IX, la primavera del año 1230. Para recompensar la participación que los Templarios a su servicio tuvieron en esa campaña, Alfonso IX les concedió los enclaves de Burguillos y Alconchel. Desde ese punto, la Orden creó la encomienda de Oliventia, erigiendo un templo a Santa María y levantando un castillo. Alfonso X el Sabio desalojó a los Templarios de aquella valiosa posición en la frontera y entregó el lugar al Concejo y Obispado de Badajoz. Más tarde, Olivenza fue cedida por Fernando IV de Castilla al rey D. Dinis de Portugal (Tratado de Alcañices, 1297). D. Dinis elevó la antigua aldea castellana a la categoría de villa, reconstruyó la fortificación templaria e impulsó la colonización del término con portugueses.

Tras el esplendor del siglo XVI, Olivenza se vio envuelta de forma muy directa en la Guerra de Restauración (1640), fue conquistada en 1657 por el Duque de San Germán y devuelta a Portugal al firmarse las Paces de Lisboa (1668). De este período data el diseño de sus fortificaciones abaluartadas, cuya construcción se dilató durante la siguiente centuria.

El siglo XVIII se inició con un nuevo conflicto bélico – la Guerra de Sucesión española – en cuyo transcurso se destruyó el puente de Ajuda (1709). La posición de Olivenza se tornó así especialmente vulnerable, rindiéndose sin resistencia a las tropas españolas que la cercaron en 1801 (Guerra de las Naranjas). Por el Tratado de Badajoz de 6 de junio, Manuel Godoy la incorporó formalmente a la soberanía española.

Aunque las potencias vencedoras de Napoleón se obligaron en el Artº 105 del Congreso de Viena a dedicar sus mejores esfuerzos conciliatorios para que Olivenza fuese devuelta a Portugal, las negociaciones de la Conferencia de París (1817-1819) no desembocaron en este resultado.

Olivenza Hoy en día:

«Las muchachas de Olivenza no son como las demás, porque son hijas de España y nietas de Portugal». Así reza una popular jota extremeña que resume a la perfección el sentir de este pueblo fronterizo, cuyos habitantes hacen uso, cada vez más, del derecho a contar con la doble nacionalidad española y lusa.

Efectivamente el enclave conserva vivo su origen portugués y su pasado de zona de confín que se puede apreciar gracias al patrimonio que conserva en la actualidad.

La Ciudadela

La ciudadela empezada por El rey D. Dinis, en 1306 es un testimonio de este pasado. La piedra fundacional la puso Pero Lourenço do Rego y a partir de 1309 la Orden de Avis dio a las obras el impulso definitivo. El Casco antiguo de Olivenza reproduce la estructura original de las bastides: un cuadrilátero con cuatro puertas, cortado por dos calles perpendiculares que se cruzan en el centro. Todo el conjunto, en sentido E/O, se proyecta emblemáticamente contra la frontera. Con muros de 3 m. de ancho y 12 de altura, el conjunto tenía un total de 14 torres; albarrana la del ángulo más expuesto. En cada cortina se abría una puerta, fortificada con torreones macizos. Se conservan dos de ellas: Alconchel y Los Ángeles, de torres semicirculares. La Puerta de la Gracia sólo mantiene el arco, habiendo perdido sus torres de base cuadrada. La antigua puerta de San Sebastián, en el lado norte, se derribó por proposición de 25 de enero de 1854, dado su estado de ruina inminente. Desde 2005 se encuentra reconstruida.

El alcázar:

Ocupa el lugar de una antigua fortaleza templaria del siglo XIII de la que no quedan vestigios. En 1334 el rey D. Alfonso IV, hijo y sucesor de D. Dinis, inicia la construcción de ese elemento de origen musulmán que es la alcazaba: recinto amurallado dentro de las murallas; culminando con un torreón, el más alto de las plazas de frontera. Pero será D. João II, en 1488, quien otorgue una nueva fisonomía al conjunto, ya que a pesar de los pactos de desarme suscritos con los Reyes Católicos, el Príncipe Perfeito realiza obras de refuerzo del alcázar; artilla en su base dos torres circulares y construye un foso en su perímetro, como puede verse en el Livro das Fortalezas de Duarte D’Armas. El Castillo es un hermoso ejemplar de la arquitectura militar de la época. La Torre del Homenaje, de 37 m. de altura destaca sobre el conjunto, siendo la más alta de las torres de fortaleza en la frontera hispanoportuguesa. Construida en mampostería reforzada por sillares en los ángulos, tiene 24 saeteras que iluminan su interior. En lo más elevado de sus cuatro caras pueden aún apreciarse los restos de los primitivos matacanes de defensa de sus flancos, de los cuales uno fue reconstruido en cemento armado hacia el año 1973. Una barbacana, a cuyo pie se abría el foso inundable, mandado construir por D. João II en 1488, rodeaba por completo la alcazaba. En la parte interior de castillo acoge parte del Museo Etnográfico González Santana.

La muralla abaluartada:

La muralla abaluartada es el cuarto cinturón de Olivenza; del segundo y tercero no se conserva casi nada. Construida en el siglo XVII, sufrió tres grandes asedios durante la Guerra de Restauración. Dicho conflicto surgió entre Portugal y España porque el país luso no aceptaba seguir bajo el dominio de los reyes de España, lo que ocurría desde 1580. El levantamiento contra el rey Felipe IV y el posterior nombramiento de rey propio desencadenó un conflicto que se prolongó desde 1640 hasta 1668. Fue diseñada por el ingeniero jesuita holandés Cosmander, que trabajaba para la corona portuguesa. Gilot, ingeniero francés alumno de Descartes y con la recomendación de éste, trabajó también en la fortificación de Olivenza. Ambos ingenieros murieron en esta plaza por causas diferentes, pero relacionadas con los asedios. Aún se conservan la mayor parte de sus nueve baluartes originales. Alguno de ellos ha sido reformado para darle otros usos como: una plaza de toros, en el siglo XIX, y un auditorio actualmente. Poseía tres puertas, de la que sólo se conserva la monumental, llamada del Calvario. Su defensa fue siempre muy comprometida ya que, para no sacrificar algunos barrios, su trazado era irregular y sus nueve baluartes eran excesivos en número, lo que suponía el empeño de “tiempo, gasto y mucha gente para guarnición” (Marinho de Azevedo, 1644).

Olivenza conserva también un rico patrimonio religioso entre otras recordamos la Iglesia de Santa María Magdalena, iglesia de Santa María del Castillo y la Capilla de la casa de la misericordia.

Impresiones personales:

La visita a Olivenza fue muy agradable es un enclave único con un aire típico de la zonas de confín donde se unen, funden y cohesionan las culturas lusa y española. El pueblo y su patrimonio resultan en un buen estado de conservación, por eso se hace muy agradable pasear pos sus calles y perderse por sus rincones únicos.  Para poder visitar y programar la visita a Olivenza os recomiendo visitar la web del ayuntamiento pinchando aquí.

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Museo Nacional de Arte Romano de Mérida

Museo Nacional de Arte Romano de Mérida

Hoy en archeoandrea hablaremos de uno de los museos más visitados de España nos referimos al Museo Nacional de Arte Romano de Mérida (Badajoz). El Museo Nacional de Arte romano se ubica en la calle José Ramón Mélida, s/n. 06800 Mérida (Badajoz) junto al recinto monumental conformado por el Teatro y el Anfiteatro romanos (puedes leer todos los artículos sobre Mérida y su patrimonio publicados en este blog pinchando aquí).

Historia del Museo:

Los precedentes del Museo Nacional de Arte Romano se remontan al siglo XVI, cuando don Fernando de Vera y Vargas, comenzó a formar una importante colección epigráfica en su palacio. Su hijo, el conde de la Roca, la mantuvo y la aumentó, colocando algunas piezas en la fachada del edificio, que fue derribado a finales del siglo XIX. En el siglo XVIII se crearon dos colecciones de piezas arqueológicas, una en la Alcazaba de Mérida y otra en el Convento de Jesús Nazareno (actual Parador Nacional). Desde entonces, a raíz de varias excavaciones, así como de muchos hallazgos fortuitos, las colecciones antes citadas se incrementaron notablemente. A comienzos del XIX se comienzó a perfilar la idea de la creación de un Museo en la ciudad. Este proyecto, sin embargo, no se fraguó hasta 1838, a consecuencia de la Desamortización de Mendizábal, cuando nació por Real Orden el Museo Arqueológico de Mérida, el cual pasó a ocupar parte del antiguo Convento de Santa Clara. El inicio de las grandes excavaciones en el Teatro y Anfiteatro romanos de la ciudad, en 1911, coincidió con el nombramiento de uno de los arqueólogos responsables, Maximiliano Macías, como primer conservador del Museo. Macías elaboró un documento donde se da número y se describen los objetos presentes en él hasta ese momento. Tras la Guerra Civil, un nuevo conservador, José Álvarez Sáenz de Buruaga, se hizo cargo de la Institución, y realizó una gran labor de ordenación y puesta al día en la misma. Todo este esfuerzo comenzó a ver sus frutos en 1975 con motivo del bimilenario de la ciudad, cuando se decidió la creación del Museo Nacional de Arte Romano (por R.D. de 7 de julio), el primero que, fuera de Madrid, tuvo el rango de nacional. Éste fue un punto de inflexión para la Institución, que al recibir la categoría de Museo Nacional, reclamó una nueva sede. Pocos años más tarde, en 1979 el proyecto del edificio fue encargado al arquitecto Rafael Moneo Vallés quien lo llevó a cabo entre 1980 y 1986, siendo inaugurado el 19 de septiembre de 1986. Actualmente el museo alberga más de 36.000 piezas y actúa como motor de la transformación radical del turismo de Mérida.

El Edificio:

El edificio que alberga las colecciones del museo fue proyectado por el arquitecto navarro Rafael Moneo en el año 1979. La realización de la estructura museal se desarrolló en los años que van desde el 1980 hasta el 1986, cuando fue inaugurado y abierto al publico. La mayor parte del museo está contenida dentro de un amplio edificio donde el espacio está articulado por una serie de elevados arcos de ladrillo. La luz natural ingresa al interior a través de claraboyas situadas sobre los delgados arcos, inundando el espacio con un cálido resplandor. En el subsuelo, una «cripta» subterránea, sumerge a los visitantes en una prístina excavación romana de la antigua ciudad, permitiendo al museo simultáneamente conservar y exhibir la arqueología del sitio, mientras que interpretativamente replica su arquitectura.  La estructura desde un punto de vista puramente museográfico ha sido criticada en especial modo por el tamaño la de la enorme nave central casi vacía y por su fuerte personalidad arquitectónica que a veces parece hacer perder tamaño e importancia a las bellas piezas del contenido, expuestas en ambas naves laterales.

El museo:

El museo nacional de arte Romano está organizado en tres plantas y una cripta, que tiene como objetivo trasladarnos a la colonia romana de Emérita Augusta para hacernos conocer su sociedad.

Planta Baja

El primer espacio que podemos visitar una vez que accedemos al museo es la planta baja. El objetivo de esta sección es trasladarnos a la sociedad romana. El viaje empieza con las primeras tres salas que nos llevan a conocer los edificios donde se celebraban los espectáculos públicos.

Las salas cuatro y cinco están dedicadas a la religión. En la sala cuatro encontramos los aspectos de las religiones orientales más presentes en la sociedad de Emérita Augusta como el mitraismo. La sala cinco está dedicada sobretodo a ilustrar los cultos oficiales de la religión romana.

En la sala seis se ilustra el mundo funerario romano por medio de las diversas tipologías de sepulturas y monumentos sepulcrales hallados en Mérida. En este espacio hasta el diciembre 2017, se podía admirar la exposición temporal «Mulieres. Mujeres en Emérita Augusta».

La sala siete tiene como tema la casa romana. En este espacio se ha intentado recrear una casa romana encontrada en la céntrica calle de Suárez Somonte donde aparecieron las pinturas murales de una casa romana con escenas lúdicas y de caza.

La plata baja nos deja con las ultimas tres salas (VIII-IX-X) dedicadas a los restos del foro de Emérita Agusta.

Primera Planta:

La primera planta está dedicada sobretodo a las producciones artesanales de la sociedad romana. A los largo de las salas de esta sección del museo encontramos espacios dedicados a la cerámica romana en toda su tipología: común, terra sigillata… y están organizadas por función, tipología y origen.

La sala VI de esta planta, en correspondencia con la sala VI de la planta baja, está dedicada a la cultura funeraria romana con la recreación de un columbario.

La primera planta se completa con salas dedicadas a la producción del vidrio, objetos en hueso y una colección numismática.

 

Segunda Planta:

La segunda planta está dedicada sobre todo a describir el territorio, la sociedad y los movimientos migratorios de la antigua colonia romana. Podemos admirar numerosos retratos privados de los ciudadanos de la colonia. En la sala VII, que lleva por título Arte y cultura, se pretende hacer un repaso a la compleja actividad creativa que tenía lugar en Emérita Augusta a través de las muchas las facetas en las que se manifestaba (música, filosofía, artes plásticas…).

Cripta:

Otro espacio peculiar del museo es la Cripta que se sitúa en los cimientos del museo, cuyos restos arqueológicos fueron encontrados al construir el edificio y se dejaron a la vista del público como una sala más.

Este imponente recinto cobija bajo las arcadas del edificio de Moneo los restos arqueológicos correspondientes a un peculiar barrio extramuros, en el que puede admirarse la perfecta simbiosis de viviendas y área funeraria.

Conclusiones e información:

El Museo Nacional de Arte Romano de Mérida es un etapa obligada en una visita a la ciudad y a la región de Extremadura. La historia del edificio, las colecciones y el discurso expositivo nos llevan al mundo romano y nos hace pasear por su sociedad, su edificios y su cultura.

La visita es amena y no se hace para nada aburrida. El museo también es un centro de estudio del mundo romano promocionando y organizando actividades como jornadas, foros…

Respecto a la funcionalidad museográfica del edificio diseñado por Rafael Moneo opino que no perjudica ni desvaloriza el material arqueológico que contiene. Personalmente es de mi agrado.

Para visitar el museo y saber horarios, actividades y más podéis pinchar aquí

Podéis encontrar más artículos sobre museos haced click aquí.

Y vosotros amigos lectores ¿habéis visitado este fantástico museo? ¿cuáles fueron vuestras impresiones? Dejádmelo en comentarios.

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Descubriendo San Martín de Trevejo

Descubriendo San Martín de Trevejo

Hoy volvemos a  escribir sobre Extremadura y su patrimonio. En este artículo viajaremos a la provincia de Cáceres, a la comarca de Sierra de Gata, tratando en detalle el espléndido pueblo de San Martín de Trevejo.

San Martín de Trevejo es una villa que se encuentra entre la Sierra de Gata y la frontera portuguesa. Se halla enclavado en un valle a los pies del monte Jálama (1492 m) en el Val de Xálima, en el noroeste de la provincia de Cáceres y cuenta actualmente con una población aproximada de 800 habitantes. Perteneció hasta el año 1833 a la provincia de Salamanca y hasta el año 1958 a la diócesis de Ciudad Rodrigo, hoy en día forma parte de los veinte pueblos que integran el conjunto de la Sierra de Gata.

Su posición, muy próxima a la frontera con Portugal y en pleno corazón de la comarca de Sierra de Gata,  hace que San Martín de Trevejo ostente un fenómeno cultural extraordinario, que junto con su florida vegetación, puede ofrecer al visitante un conjunto histórico y paisajístico único en el mundo.

Historia

Sobre la fundación de San Martín de Trevejo se dispone de poca información, aunque la hipótesis más acreditada señala una fecha a partir del  siglo IV d.C., por el nombre de San Martín, santo que vivió en este siglo. El primitivo nombre del enclave era San Martín de los Vinos y después de la promulgación de un fuero en 1230 se le llama Trevejo. Fue San Martín antigua capital de Corregimiento de Jálama, sede del Comendador de la Orden de San Juan de Jerusalén y cabeza de juzgado hasta el 1826. En la zona se libraron muchas guerras sangrientas, tal es el caso de Alfonso VII, que tomó la Ciudad de Coria en el 1142. Fernando, su hijo, empujó el repoblamiento de la comarca, desde Ciudad Rodrigo hasta esta Sierra, a cuya diócesis perteneció San Martín hasta mediados de este siglo. La población que repobló las tierras provenía mayoritariamente del antiguo reino de León y de Galicia. Con esta repoblación se cree que nació la curiosa lengua del valle denominada “a fala“ o «mañegu»hablada también en los municipios adyacentes  (Eljas y Valverde del Fresno). El pasado de este lugar se refleja en su patrimonio histórico como en:  el Pilón “O Chafaril” , la plaza mayor, la torre campanario de la plaza mayor, el pilón situado en la plaza mayor, la casa de la Encomienda situada también en la Plaza Mayor , la Iglesia de San Martín de Tours (terminada de construir en el año 1653) y el casco antiguo entre otros…

ARQUITECTURA MAÑEGA:

El casco antiguo de San Martín de Trevejo  fue declarado Bien de Interés Cultural y Conjunto Histórico gracias a su bien conservada arquitectura. Sus tradicionales casas de entramado hacen que el tiempo se detenga. Recorriendo las  calles de este lugar, donde las techumbres de algunos hogares suelen prolongarse hasta prácticamente unirse con los tejados de las casas situadas al otro lado de la calle. El visitante podrá divisar las edificaciones de entramado de madera, compuestas por tres niveles de altura principalmente. Las plantas bajas, as boigas, son sin duda la parte más significativa de estas viviendas mañegas. En un tiempo no muy lejano, se utilizaban para dar cobijo al cerdo destinado para la matanza, y para guardar paja y heno, así como a las enormes tinajas que custodiaban el vino y el aceite. En la actualidad, estas boigas suponen un importante atractivo turístico, las cuales, siendo muy mimadas y valoradas por sus dueños, aportan una agradable zona de recreo donde poder degustar el buen vino del lugar.

Experiencia personal

Durante mi estancia en San Martín de Trevejo me alojé en el Hotel Rural de El Duende del Chafaril. El hotel está situado en el casco antiguo de San Martín de Trevejo y está formado por una gran casa de muros de piedra datada de 1822 que fue rehabilitada en su totalidad en 2006 para convertirla en un cuidado hotel. La estancia en el hotel fue muy agradable tanto por el personal como por los servicios teniendo en cuenta que con la habitación está incluido el acceso ilimitado a la piscina del exterior y al pequeño spa con sauna y jacuzzi entre otros… Las habitaciones están muy bien equipadas y decoradas con gusto respetando la historia del edificio pero con toques modernos. También cuenta con un restaurante en su interior donde poder disfrutar del la gastronomía local con una presentación de platos moderna y actualizada. En la plaza mayor también podréis disfrutar de un restaurante tradicional como Os Arcus donde podéis degustar una estupenda carne a la brasa entre otros platos tradicionales…

Si os gusta la naturaleza, la historia y descubrir pequeños enclaves con una cultura original y única, tenéis que pensar en hacer una visita en San Martín de Trevejo y disfrutar Sierra de Gata, comarca que descubriéremos más en lo próximos meses  con nuevas entradas.

Puedes encontrar otras entradas relacionadas con Extremadura pinchando aquí

Enlaces de interés:

www.sanmartindetrevejoturismo.com

www.sierradegata.org

Arqueología Extremadura Historia Viajes

La casa del Mitreo

La casa del Mitreo

Hoy en archeoandrea hablaremos de un yacimiento arqueológico que conserva restos arqueológicos muy importantes para la historia de la Hispania romana, estamos hablando de La casa del Mitreo. En este yacimiento situado en la ciudad de Mérida, en Extremadura, encontramos los  restos de uno de los mejores ejemplos de una domus romana en la Península Ibérica. El nombre del yacimiento se debe a los primeros investigadores que consideraron vincular los restos arqueológicos encontrados en el solar con los restos de un posible templo dedicado a Mitra, aparecidos en el solar ocupado por la plaza de toros, por su proximidad. Hoy en día esta hipótesis ha sido descartada por la mayoría de los investigadores que son inclines a identificar los restos como una domus romana.

Posición y cronología

La Casa del Mitreo es una domus que estuvo situada al suroeste de la ciudad romana, fuera de las murallas y junto a la prolongación del Cardo Máximo. Se asienta sobre una suave pendiente que desciende desde el cerro donde se ubica la Plaza de Toros hacia la actual carretera. Por la datación de los restos las últimas excavaciones fijan la construcción de esta domus a finales del s. I d.C., en época Flavia. No obstante, la casa sufrió varias remodelaciones a lo largo de su vida e, incluso, un incendio, que destruyó parte del vestíbulo y de la zona de tiendas entre finales del s. II y mediados del s. III d.C. Las zonas afectadas por el incendio parecen que no volvieron a ser habitadas, aunque sí el resto de dependencias de la casa al menos hasta el s. IV d. C., cuando seguramente se abandonó toda de forma definitiva.

Historia del yacimiento:

Las primeras noticias sobre el yacimiento pertenecen a los años 1902-1913 cuando se empezó a construir la plaza de toros de Mérida. Los primeros sondeos arqueológicos del solar llegaron en el 1954 con D. José de Calasanz Serra Rafols, Comisario Director de las Excavaciones del Plan Nacional de Mérida deliberando en su informe la necesidad de programar una excavación arqueológica del área. La excavación que fue realizada y dirigida por D. Eugenio García Sandoval en el 1966, portó a la luz los primeros restos de la Casa del Mitreo y del famoso  “Mosaico Cosmogónico” el hallazgo más importante de la intervención. En los años 70 la conservación e investigación del espacio pasó a ser incumbencia de los conservadores y técnicos del Museo Nacional de Arte Romano de Mérida. En 1994 la Dirección General de Patrimonio de la Consejería de Educación y Cultura de la Junta de Extremadura decidió colocar una cubierta que protegiese todo el recinto arqueológico de la casa de las inclemencias meteorológicas. Durante la obra se realizaron nuevos estudios, concretamente en la entrada de la domus donde se encontraban las actividades industriales de la casa. Tras la colocación de la cubierta, el recinto fue abierto al público con un aspecto similar al que presenta en nuestros días. Además, en la actualidad, la Casa del Mitreo forma conjunto en un recinto arqueológico junto con el “Área funeraria de los Columbarios” del cual hablaremos en detalle en una próxima entrada.

Imagen original en http://www.spanisharts.com

Descripción:

Nos encontramos ante una domus edificada a finales del siglo I e inicios del II d.C. fuera de las murallas de la ciudad, sin restricciones para su crecimiento. Sin duda, su extensión y la decoración de algunas de sus estancias denotan que sus propietarios fueron personajes de relevancia dentro de la sociedad emeritense, formados en la cultura helenística. Todo el conjunto está articulado en torno a tres patios el atrium, el peristylum y el viridarium.

La casa del Mitreo

Atrium

Peristylum

Viridarium

Alrededor de los tres espacios se distribuyen las diferentes estancias de la casa, donde tenia lugar la vida diaria de sus inquilinos tanto desde un punto de vista público como privado. Además, estos tres espacios parecen guardar un orden que va desde la zona más pública y social, situada hacia la entrada de la casa: el atrio con sus tabernae y su tablinum, en el que se halla el famoso “Mosaico Cosmogónico”; hasta la zona más íntima y privada: el viridarium o jardín en torno al que se hallan distribuidas las habitaciones, ubicado en el interior de la vivienda; y, al mismo tiempo, una gradación de tamaño que va de menor a mayor desde el atrio hasta el viridarium pasando por el peristylum en relación a sus dimensiones y número de columnas. Especialmente, el peristylum sería el vértice de un ángulo de noventa grados perfecto en la domus del Mitreo entre el eje norte-sur desde la entrada hasta el mismo peristilo y el eje este-oeste desde el propio peristilo hasta el siguiente patio: el viridarium. Ambos ejes se identifican en la casa con dos largos pasillos que unen los tres patios, permiten la circulación por la casa y a lo largo de ellos se articulan las distintas estancias.

Corredor hacia el Peristylum

Cisterna en la zona del Viridarium

Atrium

Habitación del mosaico de Eros

Restos termas

Opinión:

La Casa del Mitreo es sin duda alguna una joya arqueológica que merece una visita ya seamos unos profesionales del arqueología romana o un simples apasionados.  El yacimiento se encuentra en un estado de conservación óptima. El primer problema los encontramos al localizar el sitio, escasamente señalado (problema que el yacimiento comparte con otras áreas arqueológicas de la ciudad como el circo máximo). El recorrido del visitante está acompañado por paneles explicativos solo en español y con una terminología impecable desde un punto de vista académico pero quizá de difícil interpretación para el gran público.  En mi opinión la visita a este yacimiento arqueológico es obligatoria si estáis pensando en acudir a la ciudad de Mérida ya que es uno de los mejores ejemplos de una domus romana en la Península Ibérica. Para visitar la casa del Mitreo es necesario un ticket con el coste de 4€, que además de dar entrada al área arqueológica de la casa del mitreo también incluye la posibilidad de visitar la adyacente “Área funeraria de los Columbarios» de la cual hablaremos próximamente. Para programar la visita y mayor información sobre horarios y billetes os aconsejamos consultar la web de turismo de Mérida pinchando aquí.

Si habéis visitado la casa del Mitreo me gustaría saber vuestra opinión ¡Compartidla en comentarios por favor! Mientras tanto… ¡un saludo a tod@s!

Arqueología Extremadura Historia Viajes

Oppidium de Hornachuelos

Oppidium de Hornachuelos

El «oppidium»de Hornachuelos es un enclave arqueológico situado en el término municipal de Ribera del Fresno (Badajoz).

Aunque fue citado ya en la bibliografía de finales del siglo XIX a raíz del hallazgo de una lápida romana, ha sido la investigación dirigida entre 1986 y 1997 por el Dr. Alonso Rodríguez Díaz (Universidad de Extremadura) la que, por el momento, ha aportado un mejor conocimiento del sitio.

En 2002, en el marco del Proyecto «Alba Plata» de la Consejería de Cultura de la Junta de Extremadura, el yacimiento se ha hecho visitable y posee un Centro de Interpretación en la Casa de la Cultura de Ribera de Fresno.

Historia de la excavación

Una vez iniciada la primera campaña de excavación y tras una valoración del territorio, se decide prolongar los trabajos en los años sucesivos siendo esta acción continuada hasta 1997.

Las sucesivas excavaciones han demostrado que Hornachuelos estuvo poblado a finales de la EDAD DEL COBRE O CALCOLÍTICO (2.000-1.800 A.C.) siendo un tipo de poblado propio de la Cuenca Media del Guadiana (si queréis descubrir más sobre otro sitio arqueológico de edad prehistórica te aconsejo leer este artículo sobre Huerta Montero). Así lo constata la existencia de su estructura tratándose de un lugar fortificado acotado por una o dos líneas de muralla con bastiones semicirculares evidenciándose en su interior cabañas, principalmente, de planta oval. Esta primera ocupación concluyó con un incendio que provocó el abandono del poblado.

Pero los trabajos arqueológicos demuestran que el mayor esplendor de Hornachuelos se produce casi 2000 años después, entre mediados del siglo II a.C. – y finales del siglo I d.C., etapa de tránsito entre las culturas prerromanas y la Romanización de la Beturia; alcanzando el poblado aproximadamente 5 hectáreas de superficie.

Las evidencias encontradas demuestran una organización más compleja aprovechando al máximo el espacio, en donde las viviendas se diferencian entre sí en cuanto a tamaño y número de habitaciones utilizándose bien para tareas domésticas, almacenaje o descanso. Además, estas casas se encuentran separadas por calles trazadas en sentido longitudinal del cerro.

En cuanto a las actividades económicas también son visibles las mejoras y avances producidos. Se basa en la agricultura de secano, la ganadería extensiva y la caza. Dado el avance en el tiempo con respecto a la fase anterior, también un factor principal en la economía fue el control y explotación de las galenas argentíferas de la Sierra de Hornachos.

El Yacimiento

Hornachuelos es una estratégica elevación que domina el valle del Matachel. Entre mediados del siglo II a.C. y finales del siglo I  d.C. se localizó en ese lugar uno de los «oppida» o ciudad fortificada de la Beturia, nombre que los autores clásicos dieron al territorio comprendido entre el Guadiana y Sierra Morena. Es probable que Hornachuelos correspondiera a Fornacis, «oppidum» citado por Ptolomeo.

En la parte superior del cerro a 471m de altitud encontramos el centro del «oppidium» donde la investigación arqueológica nos hace distinguir claramente las calles y viviendas. Esta zona está compuesta por casas adosadas distribuidas en manzanas cruzadas por calles de unos 3-4 metros de anchura. Las viviendas eran de construcción muy básica con zócalos de piedra y paredes de adobe. Las hay de muy diversos tamaños y distribución, algunas con hasta tres habitaciones, pero habitualmente de una o dos estancias.

Entre las estructuras más espectaculares de Hornachuelos se encuentra una cisterna o aljibe excavado en la roca. Sus dimensiones son 28 m de longitud, 10 m de anchura y 2 m de profundidad media.

Este aljibe debió formar parte de un sistema de recogida de agua, del que tan solo son visibles los canales tallados en sus ángulos y en sus lados mayores.

En el recinto superior puede verse otro aljibe más pequeño aunque más profundo.

En la parte más baja del cerro se descubrieron una serie de túmulos y enterramientos que nos hacen situar en este lugar la necrópolis del oppidum.

La investigación arqueológica nos informa del uso de la cremación como práctica de sepultura y nos ayuda conjuntamente a los utensilios encontrados a datar la necrópolis entre el siglo II a.C.y el siglo I d.C.

Después de la cremación los cuerpos eran enterrados en hoyos alrededor de los túmulos, que servirían de monumento funerario y que podían ser de planta rectangular o circular.

También en las proximidades se han descubierto algunas tumbas independientes, seguramente de la etapa final del oppidum, ya definitivamente romanizado (para saber más sobre los romanos en Extremadura lee también El parque arqueológico de Medellín).

La visita:

Hornachuelos se sitúa junto al tramo Hornachos-Ribera del Fresno de la Cañada Real Leonesa o de Córdoba.

Se accede desde la carretera local que une Ribera del Fresno con Hinojosa del Valle.

A la altura del km 3, indicado con un monolito, se toma un camino señalizado de 6,5 km que conduce al yacimiento.

Yo visité el sitio un sábado de septiembre, pasé por el  Centro de Interpretación del yacimiento arqueológico de Hornachuelos, situado en Ribera del Fresno y lo encontré cerrado. Buscando in internet encontré los siguientes datos para quien quiera visitar el centro:

De lunes a viernes de 10,00 a 14,00 horas (Horario de mañana); de 16,00 a 21,00 horas (Horario de tarde).
• Los sábados y domingos su horario es 10,00 a 14,00 horas (Horario de mañana; y de 17,00 a 21,00 horas (Horario de tarde).
• Para visitar el Centro de Interpretación en días festivos hay que contactar con los siguientes números de teléfono:
o Teléfono del Ayuntamiento: 924 53 60 11/924 53 65 11
o Teléfono de la Casa de la Cultura: 924 53 72 24

El Yacimiento es de acceso libre  a través de una pequeña puerta de hierro. La presencia de cartelería explicativa, bastante deteriorada y solo en idioma español ilustra al visitante aspectos del urbanismo, la defensa, los aljibes y la necrópolis de este lugar.

En el complejo el yacimiento da una idea de abandono, de escasa aprovechamiento sea come una fuente única de información arqueológica, histórica y cultural.

Esperamos que en futuro se pueda apreciar todo el potencial de este yacimiento tan importante tanto por la comunidad de investigadores como por la comunicad local.

El yacimiento también parece poco valorado como motor de desarrollo turístico y del territorio con la estructura puesta a la entrada del yacimiento en abandono y descuidada así como la recogida de basura a la entrada.

No obstante, si sois arqueólogos profesionales o amantes de la arqueología y de la historia y estáis en la zona no podéis perder la oportunidad de visitar este yacimiento único donde con toda tranquilidad podemos apreciar restos tan valiosos como los que se encuentran en el oppidium de Hornachuelos.

 

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El parque arqueológico de Medellín

El parque arqueológico de Medellín

El parque arqueológico de Medellín

Hola cari amici, hoy quería hablar de un fantástico parque arqueológico que tuve la suerte de poder visitar y que me impresionó mucho sea por el óptimo estado de conservación que por la cantidad de épocas históricas que se pueden admirar en su interior. Me refiero al Parque arqueológico de  Medellín, en la provincia de Badajoz, en Extremadura.

El parque se encuentra en Medellín, un enclave en el corazón de Extremadura, a menos de 50 km al este de Mérida y bañado por el río Guadiana. La histórica villa de Medellín puede presumir de ser uno de los conjuntos histórico-artísticos de mayor interés de la región, pudiendo conservar restos de todas las civilizaciones que lo han morado a lo largo de su devenir histórico. En el pasado el enclave fue una importante ciudad romana, como atestigua su puente y teatro romano y luego visigoda y musulmana, para ser reconquistada en el siglo XIII por los cristianos.  Medellín vio nacer al célebre conquistador Hernán Cortés (para saber más puedes leer la Terra dei cnquistadores) . De su pasado quedan multitud de restos arqueológicos y artísticos de varias épocas. Hacen parte del parque arqueológico el castillo, el teatro romano y la iglesia de Santiago (incluyendo el Centro de Interpretación del Parque Arqueológico), la iglesia de San Martín y los restos de un templo romano y de las murallas medievales.

El parque arqueológico de Medellín

El parque arqueológico de Medellín

El parque ocupa un área aproximada de 12 hectáreas. El itinerario se inicia partiendo de las ruinas de Porta Cæli, antigua puerta occidental del recinto amurallado, discurre junto a la iglesia de San Martín, desde la que se asciende por un empedrado medieval hasta la iglesia de Santiago, en cuyo entorno estacionalmente se ejecutan diversas actuaciones arqueológicas, relativas sobre todo a las épocas romana y medieval. El teatro romano proyecta su espacio sobre una calzada enlosada, con sistema de alcantarillado y restos de pórtico, los cimientos de un templo rectangular. No muy lejos se tiende, coincidiendo en parte con el perímetro oriental del teatro, un tramo de muralla tapial, de datación tardomedieval y que encuentra su correspondencia en el otro extremo del parque, hacia el noroeste, donde se alza otro tramo de muralla de factura almohade. El recorrido finaliza serpenteando por la ladera hasta el principal acceso al castillo, a través de la puerta de su barbacana meridional.

El parque arqueológico de Medellín

El parque arqueológico de Medellín

El teatro romano

Entre todos los restos arqueológicos destaca sin duda el teatro romano que testimonia la importancia del pasado romano de Medellín. La ciudad fue fundada por el cónsul romano Quintus Caecilius Metellus Pius, en el año 79 antes de Cristo. El nombre actual de la localidad deriva precisamente del nombre romano, ‘Metellinum’, elegido en honor al fundador. Llegó a ser una importante colonia romana (Colonia Metellinensis) debido a que servía de punto de enlace entre la Vía de la Plata y las rutas entre Augusta Emérita hacia Toletum (Toledo) y hacia Corduba (Córdoba). Prueba del papel que Medellín debió desempeñar en la Lusitania y en la zona, hasta la fundación de Mérida.

El teatro se localiza en el centro de la ladera sur del Cerro del Castillo de Medellín. La ubicación en este punto concreto debió responder entre otros motivos, a poder disponer de una situación urbanística privilegiada, proporcionando una amplia visibilidad sobre el entorno y acentuando, con ello, aún más su monumentalidad.

Construcción: la tipología constructiva de este edificio recuerda en parte al modelo de teatro griego ya que se asienta y aprovecha el desnivel natural de la ladera. La excavación y adecuación de ésta, permitía poder acomodar el edificio a la topografía existente y al mismo tiempo, utilizar las rocas extraídas (granito, dioritas, etc.) como material para construir sus estructuras murarias, ahorrándose así el coste del transporte de los mismos. Las principales técnicas constructivas utilizadas en este edificio son opus caementicium (mortero de cal y piedras que maciza el interior de los muros); opus incertum (careado de piedra exterior de los muros); opus latericium (construcción realizada mediante la combinación de ladrillos y opus caementicium); opus quadratum (construcción realizada mediante sillares colocados a hueso). Conviene destacar la buena conservación que presentan algunas de sus partes, como los suelos de mármol de la orchestra o los aproximadamente 800 sillares que aún existen de sus gradas originales.

Cronología: los estudios realizados hasta la fecha sitúan la construcción del teatro en torno al cambio de Era.

El buen trabajo de conservación culminó en el 2013 con un reconocimiento internacional con la concesión de uno de los tres premios especiales de conservación patrimonial Europa Nostra. Actualmente el teatro está incluido dentro las actividades del Festival Internacional de Teatro Clásico de Mérida.

El parque arqueológico de Medellín

El parque arqueológico de Medellín

El parque arqueológico de Medellín

El Centro de Interpretación del Parque Arqueológico

El Centro de Interpretación del Parque Arqueológico de Medellín está ubicado en la Iglesia de Santiago, la más antigua de las cuatro parroquias que tuvo Medellín. Su construcción comenzó en el segundo tercio del siglo XIII. Está situada en la ladera meridional del Cerro ocupando parte del Teatro Romano.

El Centro de Interpretación presenta el devenir histórico de la ciudad de Medellín desde el pasado hasta nuestros días, diferenciando las distintas fases y períodos prehistóricos e históricos que tuvieron lugar en esa localidad y reflejando las culturas y civilizaciones que la poblaron, o aquellos que contribuyeron a su desarrollo y fueron protagonistas de sus hechos.

El templo, recientemente restaurado, es de mampostería y sillares de estilo románico tardío que incluye ya ciertos toques góticos como la mayoría de las iglesias extremeñas edificadas a lo largo del siglo XIII. Tiene planta rectangular, atrio a los pies, una sola nave dividida en tres tramos, y remata en cabecera semicircular con dos estructuras adosadas en el costado de la Epístola. De las tres puertas del templo, es la ubicada en esta zona la más destacable. Se estructura a través de un arco de medio punto abocinado, con arquivoltas que descansan sobre columnillas y está rematada por un arco conopial. Existió en su momento un retablo plateresco de la escuela castellana del siglo XVI.

El parque arqueológico de Medellín

El parque arqueológico de Medellín

El castillo

La fortaleza se eleva sobre un cerro cercano a la ribera izquierda del río Guadiana, en la localidad de Medellín, intersección de los caminos entre Mérida y La Serena. Como mencionaba anteriormente, el origen del pueblo es romano, cuando éstos convirtieron, en el año 74, un campamento en asentamiento fijo. También existe documentación de la época musulmana firmada por Al-Bakri en el siglo X o Al-Idrisi en el XII que da fe de que el castillo estaba muy poblado; de esta época conserva un espléndido aljibe de doble nave. Más tarde fue ocupado alternativamente por cristianos y árabes hasta que Fernando III lo reconquistó definitivamente en 1234.

La planta del castillo es un romboide irregular para adaptarse al promontorio donde se asienta. El cuerpo principal está dividido a la mitad por una muralla interna, flanqueado en su perímetro por un muro con cuatro cubos y dos torres que dividen el recinto en dos. Al edificio se entraba por cuatro puertas de las subsisten sólo dos, una con arco de medio punto y otra con arco apuntado. Alrededor de la construcción principal hubo otro recinto paralelo, a modo de barbacana o antemuralla, separado pocos metros de ésta. No se conserva completo pero sí lo suficiente para certificar su existencia y poder apreciar como reforzaron la seguridad en los accesos colocando torres y baluartes en el centro de los flancos.

El parque arqueológico de Medellín

El parque arqueológico de Medellín

El parque arqueológico de Medellín

El parque arqueológico de Medellín

La información para visitar el Parque arqueológico la podéis encontrar en la oficina de turismo de Medellín o consultando su página web pinchando aquí 

El parque arqueológico de Medellín